Una ONG ha puesto en marcha una campaña para atender la salud de estos
animales, que también han sido equipados con GPS y collares que
monitorizan la radiación de la zona
El desastre nuclear de 1986 en Chernóbil convirtió el área en un desierto y la ciudad ucraniana en una ciudad fantasma donde prácticamente nadie ha vivido durante más de 30 años. La única excepción son los animales, con especial presencia de perros.
Cuando 120.000 personas fueron informadas de la evacuación después de la explosión en la central nuclear de Chernóbil, muchos se vieron obligados a abandonar a sus perros.
Mientras que nadie ha vivido dentro de la zona de exclusión de 30 kilómetros durante 31 años, unas 3.500 personas se desplazan diariamente a trabajar en la planta nuclear. Algunos de estos trabajadores alimentan a los perros y a menudo les permiten entrar a la planta durante el frío invierno de Ucrania, según apunta la ONG estadounidense Clean Futures Fund (CFF).
Esta ONG ha puesto en marcha un nuevo proyecto llamado ‘Perros de Chernóbil’ y está enviando equipos de veterinarios para esterilizar, vacunar y proporcionar atención médica a los perros callejeros que viven en la zona de exclusión de 30 kilómetros.
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Además, los animales también han sido equipados con GPS y collares que monitorizan la radiación para que los investigadores puedan trabajar con el gobierno local para comprender los niveles de exposición radiactiva en el área.”Hemos estado aquí durante las últimas tres semanas y media, y ya hemos esterilizado, castrado y vacunado a más de 300 perros y gatos”, dijo Lucas Hixson, cofundador de CFF, a IFScience.
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