El discurso navideño del Jefe del Estado ha estado centrado en la
convivencia y en el consenso, en clara referencia a la situación
catalana
No sorprende el enfoque del discurso que ha centrado en una palabra: convivencia. Para ello realizó una alabanza del espíritu de la Transición, al consenso, a la reconciliación, al diálogo y a los pactos a los que llegaron personas de diferente ideología. «El valor de trabajar juntos pensando en su país y en su futuro.
A todos los unía un objetivo: la democracia y la libertad en España»,
ha afirmado el Jefe del Estado.
Según el monarca, la sociedad que tenemos hoy es consecuencia de ese periodo en el que se aprobó la Constitución, un texto al que le ha dado un carácter de inamovilidad y, por tanto, de rechazo implícito a cualquier reforma porque «lo que debemos hacer hoy es que esos principios no se pierdan».
Por otro lado, Felipe VI ha basado la convivencia en el respeto a la Constitución, hecho que, evidentemente, apuntaba a Cataluña. «Convivencia que exige el respeto a la Constitución, que es una realidad viva que ampara nuestros derechos. Todos los proyectos necesitan cimientos sólidos y la España de hoy los tiene: concordia, paz y entendimiento.
La convivencia es el mayor
patrimonio de los españoles y el mejor legado a las generacions más
jóvenes y debemos evitar que se deteriore o se erosione».
El Jefe del Estado también, en clara referencia al Procés, ha afirmado que es «imprescindible que se asegure nuestra convivencia basada en el respeto a las ideas de los demás y refuercen los vínculos que unen a los españoles y no el rencor».
¿Rencor? ¿Unidad? Sorprende la apelación a estas palabras por parte de quien incendió aún más la situación en Cataluña con su discurso del día 3 de octubre de 2.017 del que, por cierto, aún están publicados algunos fragmentos en la home de la web de la Casa Real.
Por otra parte, ha dedicado un importante espacio a los jóvenes. Algo lógico, puesto que es en ese sector de la ciudadanía donde el desapego hacia la Monarquía está más acentuado, tal y como hemos podido comprobar en los diferentes referéndums convocados en las universidades españolas y en los resultados de los mismos.
Tenemos una deuda pendiente con los jóvenes Es muy difícil
encontrar trabajo sin formación. Muchos la tenéis, pero no responde a
vuestras expectativas.
Os tenemos que ayudar con un trabajo y un salario dignos para poder formar un futuro. La responsabilidad es que la capacidad, la motivación venzan a las dificultades porque tenemos la obligación de seguir construyendo un país mejor», ha dicho.
Además de una rápida mención a la igualdad real entre hombres y mujeres, no ha realizado ni una sola referencia a la lucha de las mujeres ni a la importancia del feminismo en la nueva sociedad del siglo XXI.
Nuevamente, Felipe VI ha olvidado en su discurso de Navidad realizar alguna mención a las víctimas del franquismo, sobre todo en el de este año en el que tanto ha hablado de reconciliación, convivencia y de cerrar heridas.
Pueden consultar el discurso de Felipe VI AQUÍ
José Antonio Gómez

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