El duque de Palma ha llegado las 08.49 horas a los Juzgados de la capital balear.
El duque de Palma, Iñaki Urdangarin, ha asegurado que acude a declarar ante el juez para "aclarar la verdad de los hechos" que se le imputan y a defender su "honor", su "inocencia" y su "actividad profesional".
Urdangarin ha hecho una breve declaración a la prensa tras llegar a los Juzgados de Palma a las 08.50 horas, donde, finalmente, ha atravesado a pie los poco más de 30 metros que separan la verja del edificio judicial y la entrada, a pesar de que el juez decano de Palma, Francisco Martínez Espinosa, le había autorizado a entrar en vehículo por "estrictas razones de seguridad".
Tras llegar, se ha bajado del coche y ha mirado al público y a los periodistas y ha empezado a bajar a pie la cuesta de los Juzgados, junto a su abogado, Mario Pascual, y escoltados por varios agentes de la Policía Nacional.
Una vez en la puerta, se ha dirigido a los periodistas a quienes ha dado los "buenos días" y a quienes ha asegurado: "Comparezco hoy para demostrar mi inocencia, mi honor y mi actividad profesional. He ejercido estos años mis responsabilidades y he tomado decisiones de forma correcta y con total transparencia".
"Mi intención en el día de hoy es aclarar la verdad de los hechos y estoy convencido que la declaración de hoy contribuirá a demostrarlo. Muchísimas gracias a todos, muchísimas gracias por su atención", ha concluido Urdangarin, quien ha mostrado en todo momento un semblante tranquilo, aunque estaba visiblemente más delgado.
Posteriormente ha entrado en las dependencias judiciales para comenzar a declarar, en calidad de imputado, ante el juez que instruye el caso Nóos, José Castro, quien tenía previsto comenzar a interrogarle a las 09.00 horas.
Castro y los fiscales Anticorrupción, Juan Carrau y Pedro Horrach han llegado pocos minutos antes de que lo hiciera Urdangarin a quien esperaban en la puerta de los Juzgados un total de 70 medios de comunicación.
La cifra es inédita en la historia judicial del archipiélago. Y se explica por la expectación creada en torno a la imputación del duque, el primer miembro de la familia real española investigado penalmente.
La adjudicación a dedo de convenios por 5,8 millones que la Generalitat valenciana y el Govern balear otorgaron a Instituto Nóos central las pesquisas. Una cantidad idéntica a la captada por lo que pretendía ser una asociación sin ánimo de lucro terminó en manos de cinco empresas controladas accionarialmente por el mismo tándem que dirigía Instituto Nóos: Iñaki Urdangarin y su socio, Diego Torres. Al menos 470.000 euros acabaron en el extranjero. Exactamente, en cuentas ligadas al paraíso fiscal de Belice, donde la trama Nóos constituyó una sociedad cuyos tentáculos llegaban a Londres.
Los registros ordenados por el juez y las decenas de declaraciones prestadas por antiguos empleados y colaboradores de Instituto Nóos han puesto de relieve lo que parece un aguafuerte manchado por las sombras de la corrupción. Concursos amañados, facturas falsas, gastos de dinero público que jamás se justificaron y una continua obsesión por eludir el pago de tributos. Esos elementos componen el cuadro cuyo protagonista central, el yerno del rey, declarará mañana por primera vez.
Presumiblemente, la Fiscalía no pedirá ninguna fianza como garantía por sus eventuales responsabilidades económicas. Los trabajos para cifrar el dinero desviado en Valencia aún no han concluido, y todo indica que Anticorrupción prefiere esperar a que la cuantificación esté definitivamente cerrada. Tampoco se espera la imposición de medidas cautelares como fianza penal o retirada de pasaporte. Pero no cabe descartar que, en el último momento, el juez decida obligar al marido de Cristina de Borbón a comparecer periódicamente en la legación española en Washington, donde la pareja reside con sus hijos.
Urdangarin ha hecho una breve declaración a la prensa tras llegar a los Juzgados de Palma a las 08.50 horas, donde, finalmente, ha atravesado a pie los poco más de 30 metros que separan la verja del edificio judicial y la entrada, a pesar de que el juez decano de Palma, Francisco Martínez Espinosa, le había autorizado a entrar en vehículo por "estrictas razones de seguridad".
Tras llegar, se ha bajado del coche y ha mirado al público y a los periodistas y ha empezado a bajar a pie la cuesta de los Juzgados, junto a su abogado, Mario Pascual, y escoltados por varios agentes de la Policía Nacional.
Una vez en la puerta, se ha dirigido a los periodistas a quienes ha dado los "buenos días" y a quienes ha asegurado: "Comparezco hoy para demostrar mi inocencia, mi honor y mi actividad profesional. He ejercido estos años mis responsabilidades y he tomado decisiones de forma correcta y con total transparencia".
"Mi intención en el día de hoy es aclarar la verdad de los hechos y estoy convencido que la declaración de hoy contribuirá a demostrarlo. Muchísimas gracias a todos, muchísimas gracias por su atención", ha concluido Urdangarin, quien ha mostrado en todo momento un semblante tranquilo, aunque estaba visiblemente más delgado.
Posteriormente ha entrado en las dependencias judiciales para comenzar a declarar, en calidad de imputado, ante el juez que instruye el caso Nóos, José Castro, quien tenía previsto comenzar a interrogarle a las 09.00 horas.
Castro y los fiscales Anticorrupción, Juan Carrau y Pedro Horrach han llegado pocos minutos antes de que lo hiciera Urdangarin a quien esperaban en la puerta de los Juzgados un total de 70 medios de comunicación.
Malversación, falsedad,fraude y prevaricación
El duque de Palma comparece ante el juez José Castro como imputado en un caso donde se investigan los presuntos delitos de malversación, falsedad documental, fraude y prevaricación. Se prevé que a la declaración del aristócrata asistan no menos de 60 abogados -los personados en el sumario troncal del caso Palma Arena y en las 26 piezas de él derivadas-.La cifra es inédita en la historia judicial del archipiélago. Y se explica por la expectación creada en torno a la imputación del duque, el primer miembro de la familia real española investigado penalmente.
La adjudicación a dedo de convenios por 5,8 millones que la Generalitat valenciana y el Govern balear otorgaron a Instituto Nóos central las pesquisas. Una cantidad idéntica a la captada por lo que pretendía ser una asociación sin ánimo de lucro terminó en manos de cinco empresas controladas accionarialmente por el mismo tándem que dirigía Instituto Nóos: Iñaki Urdangarin y su socio, Diego Torres. Al menos 470.000 euros acabaron en el extranjero. Exactamente, en cuentas ligadas al paraíso fiscal de Belice, donde la trama Nóos constituyó una sociedad cuyos tentáculos llegaban a Londres.
Los registros ordenados por el juez y las decenas de declaraciones prestadas por antiguos empleados y colaboradores de Instituto Nóos han puesto de relieve lo que parece un aguafuerte manchado por las sombras de la corrupción. Concursos amañados, facturas falsas, gastos de dinero público que jamás se justificaron y una continua obsesión por eludir el pago de tributos. Esos elementos componen el cuadro cuyo protagonista central, el yerno del rey, declarará mañana por primera vez.
Presumiblemente, la Fiscalía no pedirá ninguna fianza como garantía por sus eventuales responsabilidades económicas. Los trabajos para cifrar el dinero desviado en Valencia aún no han concluido, y todo indica que Anticorrupción prefiere esperar a que la cuantificación esté definitivamente cerrada. Tampoco se espera la imposición de medidas cautelares como fianza penal o retirada de pasaporte. Pero no cabe descartar que, en el último momento, el juez decida obligar al marido de Cristina de Borbón a comparecer periódicamente en la legación española en Washington, donde la pareja reside con sus hijos.

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