Desde aquel rey enfermizo mental, que heredero del mayor imperio jamás conocido, arruinó España y saqueó su imperio para mantener luchas familiares y religiosas, que armó la mayor flota nunca vista, conocida como la Escuadra Invencible, si bien es la única que nunca ganó una batalla, que vistió a toda su corte de negro, y que llevó a las arcas del Estado tres veces a la ruina, haciendo que el oro que saqueaba de América ni pisara tierra española, yendo directo a los bancos de Florencia, Génova o Amberes, hasta Fernando VII, el rey felón que se levantó contra su propio padre, entregó España a Napoleón y le escribía cartas felicitándole por sus victorias contra su propio pueblo, que una vez repuesto en el trono juró una constitución para después traicionarla y ordenar la ejecución de todos los elementos liberales que se encontrasen en el país contrarios al absolutismo, y que hasta muerto siguió creando problemas que fueron causantes del retraso de España en el siglo XIX de la Revolución Industrial, por las guerras carlistas.
También nuestra relación con Europa ha sido ambivalente. De continua lucha por el poder, contra Francia o el Imperio alimentadas por la corona Británica, o contra Inglaterra aliados con Francia o con el Papado. De Europa nos llegó lo bueno y lo malo. Por una parte, la Revolución Francesa, pero se intentó hacer por la fuerza y mal, y también nos llegó la reacción con los llamados “Cien mil hijos de San Luis”. Fue la época del “vivan las caenas”, del triunfo de la España negra y fanática, mandada por la Iglesia, siempre aliada del poder y parte del mismo, causa del gran atraso español en el plano político posterior y del triunfo y mantenimiento de estructuras semi-feudales que todavía existen hoy en día en algunas zonas de España.
NO ES UN RESCATE, ES QUE NOS LO HAN DEJADO
Nos están dando por todos los lados, pero aquí nada de nada
Ahora la historia se repite una vez más. Por parte de Europa nos llega lo peor que nos puede ofrecer: unas reformas políticas que nos están empobreciendo y que nos arrastran hacia el endeudamiento y la pérdida de la sociedad del bienestar y nuestro patrimonio, y finalmente, como puntilla, el temido rescate.
Por parte de España, una vez más un gobierno inepto, incapaz, corrupto, que ha generado tal desconfianza que ha logrado hacer tambalear a todo el sistema europeo del euro y obligado a la intervención para evitar la catástrofe antes de que sea tarde. Lo habían estado negando toda la semana, y eso siempre es señal de que iba a caer. Por mucho que se empeñen en llamarlo de otra manera, que busquen tecnicismos a palabras diferentes, como ya han hecho con todo lo demás. A la amnistía fiscal la han llamado “regularización de rentas y activos”, a la subida del IRPF, la maquillaron con el pomposo nombre de “recargo temporal de solidaridad”, y al abaratamiento del despido lo llamaron “flexibilización de las condiciones de trabajo”.
Ahora al rescate, le quieren llamar préstamo, hasta que se les ocurra algo más aparatoso, erudito, y farragoso, con que disimularlo. Pero lo cierto es, que lo llamen como lo llamen, lo tendremos que devolver nosotros, ¡eso seguro!
A todo esto, y como de costumbre, nuestro excelso presidente se va de viaje por la puerta de atrás a ver el campeonato europeo de fútbol. ¿Nos merecemos esto?
Thomas Jefferson
Pienso que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que ejércitos listos para el combate. Si el pueblo americano permite un día que los bancos privados controlen su moneda, los bancos y todas las instituciones que florecerán en torno a los bancos, privarán a la gente de toda posesión, primero por medio de la inflación, enseguida por la recesión, hasta el día en que sus hijos se despertarán sin casa y sin techo, sobre la tierra que sus padres conquistaron. (Thomas Jefferson, 1802)

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