viernes, 24 de agosto de 2012
MARIO CONDE COMO SÍNTOMA DE NUESTRA BAJA DEMOCRACIA
En un país como España que ha perdido totalmente su soberanía económica en favor de unos poderes económicos y financieros antidemocráticos; en donde los dos grandes partidos que se han repartido el poder desde hace más de treinta años han cambiado la "sagrada" Constitución Española de espaldas a los ciudadanos y al Parlamento para priorizar el pago de la deuda antes que el gasto social del país; en donde los casos de corrupción alcanzan no sólo a partidos políticos sino a las más altas instituciones del Estado, como la Casa Real, el Consejo General del Poder Judicial, o el Tribunal Supremo; en donde la legítima y pacífica protesta ciudadana se reprime con violencia y con unas leyes propias del antiguo régimen fascista; donde las calles y plazas siguen llevando el nombre de los asesinos de quienes defendieron la democracia republicana (a día de hoy siguen enterrados en fosas comunes); en donde la Ley Electoral no permite que la verdadera voluntad del Pueblo esté representada en el Parlamento; o donde hay cerca de seis millones de desempleados, un 53% de paro juvenil, y doce millones de personas en riesgo de exclusión social y pobreza, sólo faltaba la aparición en la escena política de un personaje como Mario Conde para escenificar de forma caricaturesca la "deconstrucción" democrática que está sufriendo este país en los últimos años.
Solo en una democracia de baja calidad un exbanquero condenado a diez años de cárcel por estafa y apropiación indebida puede salir a los tres años y medio sin haber devuelto los 7.200 millones de pesetas que robó de Banesto, y además, presentarse a unas elecciones y ocupar un cargo público, si obtiene los votos necesarios. Podemos decir que con un dinero obtenido ilegalmente, es decir, dinero robado, se puede financiar una campaña electoral sin que a nuestros dirigentes politicos se les mueva un solo músculo. Eso sí, les parece "intolerable" que los miembros del SAT se lleven unos carros de comida para dárselos a quien los necesita. Así es "nuestra" Justicia, implacable contra los mineros que colocan barricadas, contra los ciudadanos que se manifiestan pacíficamente, o a la hora de ejecutar los desahucios, y tolerante y flexible con las élites corruptas y poderosas del país.
Al contrario de lo que ocurrió en el año 2.000 cuando Mario Conde se presentó a las elecciones con las siglas UC-CDS, sus posibilidades de éxito en estos momentos son mucho mayores, por varios motivos. Uno es que, además del apoyo económico, el partido Sociedad Civil y Democracia dispone de apoyo mediático. Julio Ariza, ex diputado del PP y presidente del Grupo Intereconomía (prensa, radio y televisión), ha mostrado todo su apoyo a Mario Conde: "Mario Conde, el político de Intereconomía. Rubalcaba, el político de Prisa. Rajoy, el político de Teledeporte", dijo Ariza.
Otro motivo es que el PP está en caída libre, y lo estará mucho más cuando España sea rescatada y la Troika imponga más recortes todavía con las consecuencias para los ciudadanos que todos conocemos. Con el liderazgo de Rajoy bajo mínimos y un PP en caída libre en las encuestas, es muy probable que por primera vez se produzca una fractura de la derecha a nivel nacional.
De echo 2.000 militantes del PP gallego ya han anunciado su cambio al partido de Mario Conde. Otros miembros del núcleo crítico del PP como Alejo Vidal Quadras o Jaime Mayor Oreja también han mostrado su simpatía a este nuevo partido de extrema derecha que celebrará su congreso constituyente el 6 de octubre.
Y otro motivo, y este es el más preocupante de todos, es la situación de hastío, de desesperación, de falta de esperanza de buena parte de la sociedad, debido no solo a la crisis económica sino política e institucional del país. En un contexto como éste el discurso populista de personajes indeseables como Mario Conde que arremeten contra "todos los políticos" por igual, contra sindicatos, y que culpan a la "Política" en general de todos los males del país, tiene muy buena acogida entre una parte de la ciudadanía que se encuentra desnortada ideológicamente y que exige cambios profundos en el país.
Al igual que ha ocurrido en Grecia - país al que seguimos en lo político, en lo económico, y en lo social, aunque algunos se empeñen en negarlo - muchos ciudadanos encontrarán en el discurso de un partido fascista una válvula de escape distinta a las propuestas hasta ahora por el resto de los partidos tradicionales, sin darse cuenta que estos partidos populistas de corte filofascista agudizarán mucho más todos nuestros problemas, y sobre todo la involución democrática que sufrimos. Tenemos una democracia de muy baja calidad, y la aparación de este tipo de personajes son un buen síntoma de ello.
Publicado por
OdiseaAzul
en
10:58
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Etiquetas:
El pais de los chorizos
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