Sí, tenemos memoria. Mañana hará un año que vendisteis este país a una Europa alemanizada, preocupada por el déficit, y entre ambos –PSOE y PP, unidos y de la mano— acordasteis anteponer el pago de las deudas y la reducción del déficit a las necesidades básicas que tiene un Estado del Bienestar.
No tardasteis ni veinticuatro horas en cambiar la Constitución, esa santa constitución, intocable para introducir cambios de primer orden, como una ley electoral justa. Con esa modificación, condenasteis a los ciudadanos a supeditar sus necesidades a recortes sociales que desde entonces no habéis dejado de imponernos
.
Los dos grandes partidos juntitos, como siempre ocurre en las grandes decisiones, legislasteis que era más prioritario pagar las deudas que mantener la Sanidad o la Enseñanza Pública. Sí, incluso más importante que evitar que vuestro pueblo pasara penalidades, miserias.
Esa fue la firma de una capitulación con la Europa de Merkel. Esa fue una muestra más de vuestra subordinación y vuestra renuncia a nuestra soberanía. Desde entonces –incluso antes— procedisteis a eliminar prestaciones sociales, subir impuestos, congelar y bajar salarios, rebajar derechos laborales, etc. Todo para seguir la religión de moda “El deficitismo”.
Pero no, no olvidamos que nos traicionasteis, que os entregasteis a la Merkel, que os habéis preocupado por salvar bancos y hundir familias. Porque después de aquello se veía venir esto.
Por eso, mañana es un día de luto, por vuestra culpa, pero somos muchos los que no lo olvidamos y estamos enfrente.
Salud y República
Entra en vigor la subida del IVA. El tipo para Ir al gimnasio, al cine o al teatro, cortarse el pelo o comprar flores pasa del 8% al 21%. La mayoría del material escolar sube 17 puntos. El Estado espera recaudar este año 2.300 millones.
Las palabras y las promesas siempre perseguirán a Mariano Rajoy y al PP. El partido que en tiempos de José Luis Rodríguez Zapatero impulsó una rebelión contra la subida del IVA y que juró y perjuró que no alzaría los impuestos cuando llegase al Gobierno se ha tenido que tragar varios sapos y, de entre todos ellos, el de más difícil digestión y uno de los más impopulares: el aumento del IVA.
El presidente del Gobierno lo anunció en una dramática comparecencia parlamentaria el pasado 11 de julio, sin dar muchas precisiones. Los dieron después la vicepresidenta y el ministro de Hacienda y, sobre todo –también en la línea de lo que acostumbra el Ejecutivo–, el Boletín Oficial del Estado. Y hoy, 1 de septiembre, el alza ha entrado en vigor.
El aumento se resume en pocas palabras: el tipo superreducido, se mantiene en el 4%, el reducido pasa del 8% al 10% y el general crece del 18% al 21%. Con ello, el Gabinete del PP prevé recaudar 2.300 millones de euros en 2012, 10.134 millones en 2013 y 9.670 en 2014, según el plan presupuestario bianual 2013-2014 que envió a Bruselas el pasado 3 de agosto (unos cálculos demasiado optimistas para los técnicos de Hacienda). La razón, cómo no, es el cumplimiento de los objetivos de déficit: un 6,3% del PIB para el cierre de este año, 4,5% en 2013 y 2,8% en 2014.
Pero la trampa que no contó Rajoy en el Congreso, y que Cristóbal Montoro no reveló hasta el final de la rueda de prensa del 13 de julio, es el cambio de clasificación tributaria de varios productos y servicios. Uno de los mayores palos se lo llevan la mayor parte de actividades culturales (cines, teatros, conciertos, espectáculos, exposiciones, entradas a zoológicos), peluquerías y floristerías, gimnasios y servicios funerarios. Igual les ocurre a los servicios mixtos de hostelería (los que se integran en espectáculos), discotecas, salas de fiesta o barbacoas. Todos ellos pasan del 8% al 21% de IVA. Es decir, 13 puntos más de golpe.
El material de oficina que ya no se consideraba de uso escolar (folios blancos, bolígrafos, lápices, grapadoras, post-it, tippex, pegamentos, tijeras, sacapuntas, reglas o rotuladores) tributa ya al tipo general y, por tanto, subirá tres puntos (del 18% al 21%).
De esta forma, sólo quedan en el 4% álbumes, partituras, mapas y cuadernos de dibujo. Todo ello quedó precisado en el BOE del pasado 6 de agosto.
Al margen del corrimiento de tipos, lo cierto es que a partir de hoy todo será mucho más caro, y la cuesta de septiembre, mucho más empinada. Las facturas de gas, luz, Internet y teléfono transitarán del 18% al 21% (la del agua sigue en la banda reducida, del 8% al 10%). El transporte (tren, taxi, autobús, avión) también se encarece, al pasar del 8% al 10%, alza que se suma a las subidas ya programadas por varias comunidades autónomas (caso del metro de Madrid, por ejemplo). Ropa, cosmética, electrodomésticos, vehículos, tabaco o alcohol tributan al tipo general como hasta ahora (del 18% al 21%).
Gafas y lentillas, sobre las que al principio pesó la confusión (se pensó que se les aplicaría el tipo general), se quedan en el sector actual, el del gravamen reducido (ahora, al 10%). En el reducido también se quedan bares y restaurantes, entradas a bibliotecas, archivos y centros de documentación y museos, galerías de arte y pinacotecas o los tickets a espectáculos deportivos de carácter aficionado.
Habrá además una subida diferida: la compra de vivienda nueva. En 2011, el Gobierno de Zapatero bajó el IVA para la adquisición de nuevos pisos al 4%, al tipo superreducido, para impulsar el sector y reanimar la economía. Esa rebaja se prorrogó después hasta el 31 de diciembre de 2012. Y así seguirá: hasta finales de este año se pagará el 4% por la entrega de una vivienda nueva. Pero desde el 1 de enero, tributarán a su tipo habitual, el reducido. O sea, al 10%.
Rajoy dijo en 2009 que la subida del IVA impuesta por Zapatero era un "sablazo de mal gobernante". Su sablazo, al que se resistió tanto como pudo, supondrá, por lo menos, el pago de 470 euros más al año para las familias, según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).
O hasta 600, según la Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (CEACCU).
El presidente del Gobierno lo anunció en una dramática comparecencia parlamentaria el pasado 11 de julio, sin dar muchas precisiones. Los dieron después la vicepresidenta y el ministro de Hacienda y, sobre todo –también en la línea de lo que acostumbra el Ejecutivo–, el Boletín Oficial del Estado. Y hoy, 1 de septiembre, el alza ha entrado en vigor.
El aumento se resume en pocas palabras: el tipo superreducido, se mantiene en el 4%, el reducido pasa del 8% al 10% y el general crece del 18% al 21%. Con ello, el Gabinete del PP prevé recaudar 2.300 millones de euros en 2012, 10.134 millones en 2013 y 9.670 en 2014, según el plan presupuestario bianual 2013-2014 que envió a Bruselas el pasado 3 de agosto (unos cálculos demasiado optimistas para los técnicos de Hacienda). La razón, cómo no, es el cumplimiento de los objetivos de déficit: un 6,3% del PIB para el cierre de este año, 4,5% en 2013 y 2,8% en 2014.
Pero la trampa que no contó Rajoy en el Congreso, y que Cristóbal Montoro no reveló hasta el final de la rueda de prensa del 13 de julio, es el cambio de clasificación tributaria de varios productos y servicios. Uno de los mayores palos se lo llevan la mayor parte de actividades culturales (cines, teatros, conciertos, espectáculos, exposiciones, entradas a zoológicos), peluquerías y floristerías, gimnasios y servicios funerarios. Igual les ocurre a los servicios mixtos de hostelería (los que se integran en espectáculos), discotecas, salas de fiesta o barbacoas. Todos ellos pasan del 8% al 21% de IVA. Es decir, 13 puntos más de golpe.
De 470 a 600 euros más por familia
Pero hay otro golpe aún más duro: el de los productos que pasan del tipo superreducido, el que se aplica a productos de primera necesidad (alimentos básicos, pan, huevos, leche, queso, frutas, verduras, hortalizas, legumbres, libros –no ebooks–, periódicos y revistas, medicamentos...) al 21%. En ese temible cajón se encuentra la mayor parte del material escolar. Así, transitan al tipo general, portalápices, agendas, cartulinas, blocs, compases, papel coloreado, plastilina, témperas, pinturas, forro de libros, puzles y juegos didácticos y mochilas infantiles y juveniles.El material de oficina que ya no se consideraba de uso escolar (folios blancos, bolígrafos, lápices, grapadoras, post-it, tippex, pegamentos, tijeras, sacapuntas, reglas o rotuladores) tributa ya al tipo general y, por tanto, subirá tres puntos (del 18% al 21%).
De esta forma, sólo quedan en el 4% álbumes, partituras, mapas y cuadernos de dibujo. Todo ello quedó precisado en el BOE del pasado 6 de agosto.
Al margen del corrimiento de tipos, lo cierto es que a partir de hoy todo será mucho más caro, y la cuesta de septiembre, mucho más empinada. Las facturas de gas, luz, Internet y teléfono transitarán del 18% al 21% (la del agua sigue en la banda reducida, del 8% al 10%). El transporte (tren, taxi, autobús, avión) también se encarece, al pasar del 8% al 10%, alza que se suma a las subidas ya programadas por varias comunidades autónomas (caso del metro de Madrid, por ejemplo). Ropa, cosmética, electrodomésticos, vehículos, tabaco o alcohol tributan al tipo general como hasta ahora (del 18% al 21%).
Gafas y lentillas, sobre las que al principio pesó la confusión (se pensó que se les aplicaría el tipo general), se quedan en el sector actual, el del gravamen reducido (ahora, al 10%). En el reducido también se quedan bares y restaurantes, entradas a bibliotecas, archivos y centros de documentación y museos, galerías de arte y pinacotecas o los tickets a espectáculos deportivos de carácter aficionado.
Habrá además una subida diferida: la compra de vivienda nueva. En 2011, el Gobierno de Zapatero bajó el IVA para la adquisición de nuevos pisos al 4%, al tipo superreducido, para impulsar el sector y reanimar la economía. Esa rebaja se prorrogó después hasta el 31 de diciembre de 2012. Y así seguirá: hasta finales de este año se pagará el 4% por la entrega de una vivienda nueva. Pero desde el 1 de enero, tributarán a su tipo habitual, el reducido. O sea, al 10%.
Rajoy dijo en 2009 que la subida del IVA impuesta por Zapatero era un "sablazo de mal gobernante". Su sablazo, al que se resistió tanto como pudo, supondrá, por lo menos, el pago de 470 euros más al año para las familias, según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).
O hasta 600, según la Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (CEACCU).
RUMBA PRECARIA (EDICIÓN ESPECIAL SUBIDA IVA) -
Daniel Mata en el Callejón del Gato


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