Con motivo del monumental escándalo de corrupción que afecta directamente al Partido Popular y al gobierno de Mariano Rajoy, se está hablando mucho sobre la financiación de los partidos, y concretamente sobre las "donaciones anónimas" que reciben los partidos políticos. No son pocas las voces que reclaman que estas donaciones se hagan públicas, que se conozca no sólo la cantidad sino el nombre de aquellas empresas o particulares que las hacen. Yo no estoy de acuerdo con este planteamiento. Las donaciones no hay que regularlas, no hay que hacerlas más transparentes, sino que hay que eliminarlas.
Estas donaciones no son más que un mecanismo de presión del poder económico hacia los partidos políticos. A través de estas donaciones, que sólo son anónimas de cara a los ciudadanos, se compran voluntades, se pagan favores, se controla a las cúpulas de los grandes partidos desde los despachos de las grandes empresas donantes y los Bancos que les ofrecen créditos en condiciones muy favorables, créditos que en muchas ocasiones se les perdonan a estos partidos; ¿acaso estos Bancos lo hacen sin esperar nada a cambio? ¿por qué no se muestran tan comprensivos y flexibles con los desahuciados que están dejando en la calle? ¿estos mismos empresarios financian también al Partido Comunista de España o a la Izquierda Anticapitalista? No ¿y por qué no lo hacen, si sus donaciones no esperan recibir nada a cambio y no tienen nada que ver con sus intereses económicos ni pretenden influir en las decisiones de los gobiernos?
Con este sistema además se impide que todos los partidos políticos puedan presentarse a las elecciones en igualdad de condiciones (además de una Ley electoral antidemocrática). Los partidos de izquierdas que proponen acabar con el sistema capitalista y con los privilegios de las oligarquías, no disponen de los mismos medios económicos ni, sobretodo, mediáticos que los partidos que defienden este injusto sistema. De esta forma la pluralidad ideológica y una alternativa real en el gobierno es casi imposible. Sólo pueden acceder a él aquellos que reciben el apoyo mediático y económico de la oligarquía. Es decir, aquellos partidos que se someten a los intereses de la burguesía.
Si este tipo de financiación privada desapareciera, los grandes partidos dependerían mucho más de sus militantes que de los poderes fácticos, y además se verían obligados a salir a la calle, a patear los barrios, los pueblos, a bajarse a la tierra firme en busca del apoyo popular, tanto económico como político. Con el actual sistema los grandes partidos no necesitan, y por lo tanto no escuchan, al pueblo, ni siquiera a sus militantes, porque disponen de las "donaciones" privadas y de los medios de propaganda necesarios para mantener el poder y conservar los privilegios de sus mecenas.
Este sistema de financiación privada de los partidos es corrupto desde su origen. Donar, en el vocabulario capitalista, significa en realidad comprar, corromper. Con este mecanismo los grandes partidos PP-PSOE-CIU dependen absolutamente de los poderes económicos para mantener su hegemonía y mantenerse en el poder garantizando los privilegios y beneficios de esa misma oligarquía que les financia y apoya. El poder económico domina al poder político. Este es el axioma con el que hay que acabar porque es donde reside el origen de nuestros problemas. El PSOE y el PP han legalizado la corrupción. Este es otro ejemplo más de que lo "legal" no necesariamente es legítimo, ni ético, ni democrático.
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