El chapapote impune!
En el banquillo de los acusados, sentencia el tribunal, no estaban aquellos a quienes podían condenar. Solo estaban quienes carecen de responsabilidad. Faltaban la armadora, la empresa privada americana (ABS) que expidió el permiso de navegación o los técnicos que lo avalaron. Faltaban todos los culpables de lo único que se considera realmente probado: el fallo estructural del barco y su ocultación dolosa. Los piratas otra vez se libran, otra más.
En el banquillo solo se encontraban el capitán, el jefe de máquinas y el exdirector general de la Marina Mercante. Tomaron decisiones, pero parece que son poco responsables porque nadie puede asegurar qué habría pasado si hubieran decidido diferente. Al parecer, tener un barco seis días a la deriva vertiendo fuel a lo largo de las costas de Galicia no es una temeridad o una imprudencia. Representa una decisión "cuestionable pero parcialmente eficaz". Los responsables otra vez salen impunes, otra más.
La conclusión es obvia. O la instrucción de más de once años y miles de folios está mal hecha, o el macrojuicio de más de ocho meses está mal hecho. Los culpables no estaban y solo había inocentes. No hay excusas. La sentencia del Prestige supone el mayor fracaso de la historia de la Justicia española. Parecía difícil batir otros desastres judiciales catastróficos, pero otra vez lo han conseguido, otra más.
(Antón Losada)



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