La decadencia física del Rey que heredó de Franco la Jefatura de Estado, que hoy ha sido operado por enésima vez
en una clínica privada, supone una metáfora perfecta de la decadencia
moral y política que sufre el régimen plutocrático español. Un breve
paseo por la actualidad diaria nos deja el desolador panorama de un
país donde los corruptos son protegidos, los especuladores extranjeros
son recibidos con todos los honores y donde las clases populares
expoliadas son reprimidas con dureza cuando se movilizan en contra del
escarnio público que sufren.
Rajoy comparece exultante en su radio pública para afirmar, con la
serenidad que da el hecho de saber que no tiene a nadie enfrente que
haga peligrar su gobierno, que no descarta que el Ejecutivo tenga que
adoptar nuevos "ajustes" para cumplir el déficit como pide Bruselas. Es
decir, que habrá más recortes del gasto público y social, que recaerán
sobre las espaldas de unas clases populares empobrecidas, a pesar del
absoluto fracaso de las "políticas de austeridad" impuestas por la
Troika y los gobiernos neoliberales en toda Europa. Hoy tenemos más
paro, más pobreza, más desigualdad, más precariedad laboral, más deuda, y
más recesión en Europa - con el peligro añadido de caer en la deflación
- que hace cinco años cuando se implementaron dichas
políticas neoliberales.
En España, todos los indicadores económicos
analizados, excepto la prima de riesgo, señalan que estamos peor que
hace dos años cuando el PP llegó al poder mintiendo y ocultando su
reaccionario programa oculto. Incluso algunos economistas de la órbita
neoliberal que apoyaron y defendieron las políticas de "austeridad", los
"ajustes" y "reformas" están anunciando ahora el hundimiento de la
economía española (El desequilibrio español,- Santiago Niño Becerra).
Mientras nos anuncian que nuestro empobrecimiento seguirá incrementándose, el gobierno Rajoy continúa concediendo indultos
a corruptos de todo tipo, desde empresarios que construyen sin licencia
en zonas de especial protección medioambiental hasta explotadores
condenados por delitos contra los derechos de los trabajadores
extranjeros, entre otros. Este mismo gobierno acaba de eliminar a la
cúpula de los Inspectores de Hacienda
que se encargaba de investigar el fraude fiscal relativo a las grandes
empresas. Anteriormente también se cargaron a los mandos policiales de
la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) y a los responsables
de la Oficina Nacional de Investigación del Fraude (ONIF) que habían investigado el caso Gürtel.
Esto es un atentado contra la Justicia, la ética y la democracia (si es
que la hubiera) intolerable que el gobierno neofranquista del PP
ejecuta con total impunidad y descaro.
Y paralelamente a esta condenable perversión de la "justicia", el
gobierno ya trabaja para endurecer las leyes que hagan imposible de
facto ejercer el derecho a la huelga, a la manifestación, o a la
protesta de los ciudadanos indignados. A través de las reformas del
Código Penal, la Ley de Seguridad Ciudadana, o la Ley de Servicios Mínimos
que ahora anuncia Rajoy, se pretenden eliminar derechos
constitucionales fundamentales en una "democracia" criminalizando todo
tipo de protesta contra el gobierno y reprimiendo duramente a los
ciudadanos que defienden sus derechos y su dignidad en las calles.
La última y más evidente prueba de esta perversión de la "justicia" es
la condena que el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) le
ha impuesto a los portavoces del Sindicato Andaluz de Trabajadores. Juan Manuel Sánchez Gordillo y Diego Cañamero han sido condenados a siete meses de cárcel,
multa de 1.200 euros e inhabilitación para el derecho de sufragio
pasivo durante el mismo periodo, por ocupar pacíficamente la finca "Las
Turquillas", de propiedad estatal y donde pasta una yeguada militar. El
sindicato reclama que una parte de esos terrenos del Estado
improductivos pasen a manos de cooperativas de trabajadores para su
cultivo y la creación de cientos de puestos de trabajo.
Hemos vuelto a
los tiempos en los que era delito pedir "pan y trabajo". En el corrupto
régimen español nacido de la "Transición" no tienen cabida las personas
dignas y honradas, así que, a base de acumular delitos, acabaremos
viendo a Gordillo y a Cañamero entrar en la cárcel por defender los
derechos de los excluidos mientras los banqueros, grandes empresarios,
terratenientes y demás mafia nacional e internacional siguen gobernando
este país y robando sus recursos.
Esta es la foto de la decadente, injusta y vergonzante plutocracia
española: guante de seda para los corruptos, puente de plata para los
especuladores extranjeros que expolian el país, y puño de hierro para
las víctimas del neoliberalismo que defienden sus derechos y sus puestos
de trabajo.


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