Los preparativos del funeral de Franco comenzaron a gestarse con cuatro meses de antelación.
LOS ENTRESIJOS DE LA ESPAÑA DE LOS 70
La última filtración de cables diplomáticos
realizada por Wikileaks (más de 1,7 millones de documentos fechados
entre 1973 y 1976) permite atar algunos de los cabos sueltos del
tardofranquismo al sacar a la luz los entresijos ocultos de la
Transición. La gran mayoría de los cables publicados por la organización
que lidera Julian Assange carecen de relevancia al semejarse a
meros resúmenes de prensa sobre la actualidad española. Además, las
simpatías con el régimen del embajador norteamericano, Horacio Rivero, revisten a los escritos de una falta de crítica que impide ir más allá de las versiones oficiales ya conocidas.
Pese a ello, y a la espera de completar la primera peinada del conjunto global de las filtraciones puestas a disposición pública en la red, se pueden destacar algunos acontecimientos que pudieron haber cambiado el curso de la historia o, al menos, la interpretación oficial que ha llegado a nuestros días.
Fraga intentó consensuar con EEUU la marginación del PCE en la Transición
El político español mejor retratado por los cables es, sin lugar a dudas, Manuel Fraga, con quien el embajador norteamericano se reunía periódicamente. En uno de estos encuentros, descrito en el cable "Conversation With Minister of the Interior Fraga" y
que Rivero fecha casi un mes después de la muerte del dictador, se le
describe como “un hombre impulsivo y enérgico que ha asumido la
responsabilidad sobre la evolución de España hacia un sistema más
democrático”.
El embajador subraya su
simpatía con la propuesta de Fraga de que “no debería haber lugar para
el Partido Comunista Español“ en el nuevo régimen. Una estrategia
necesaria, continúa, porque según “reconoció él (Fraga) personalmente,
los comunistas representan un considerable peligro para España”. La intención del político gallego era que la izquierda estuviese representada por el PSP de “su viejo amigo“ Tierno Galván, y dejar fuera de juego al PCE.
El
rol de Fraga como “llave” de la Transición al que se refería Rivero era
visto con desconfianza entre el resto de figuras políticas del régimen,
quienes lo tildaban de “oportunista”, según el cable "Fraga Iribarne Returns to Madrid political scene", fechado
en octubre de 1975. El mismo alertaba sobre la escasa simpatía que
causaba, “sobre todo, dentro de los estamentos militares”. Por si fuera
poco, en otro cable titulado "Franco’s Health" se recogen las negativas impresiones del ministro José Solís sobre Fraga, en las que denuncia sus “malas tácticas, su descarnada ambición y su temperamento incontrolable”.
El juicio fallido contra el franquismo que buscaba una Transición depurada
El presidente laborista del Reino Unido, Harold Wilson,
promovió en 1974 una suerte de juicios contra los crímenes del
franquismo antes de la muerte de dictador, según informó la embajada en
el mes de julio en el documento "British Labor Party and TUC’S projected “trial” of Spanish Government". Los "juicios" tenían la intención de llamar la atención de la comunidad internacional y estaba previsto que se celebrasen entre los meses de octubre y diciembre de ese mismo año en la ciudad de Londres.
La
oposición española al régimen estaría representada por las
organizaciones obreras CCOO, UGT y USO. Su misión se centraría en
“participar en una comisión de investigación sobre la represión del
Gobierno español y documentar los crímenes contra los Derechos Humanos”.
Una labor que, en la fecha en la que se firmó el documento, ya estaban
llevando a cabo “con especial cuidado los abogados de la oposición
mediante la recopilación de pruebas y la preparación de los materiales”.El abogado y tertuliano Pablo Castellanos participó activamente en la preparación de los 'juicios'
Según las fuentes del autor del documento, el tribunal se centraría en tres grandes áreas. En la primera se encausarían los crímenes relacionados con la represión de los movimientos sindicales,
en la segunda se juzgaría la situación de los presos políticos y la
represión a organizaciones estudiantiles y, por último, la tercera
tendría como objetivo juzgar las condiciones de los trabajadores de
multinacionales extranjeras y el cumplimiento de la legislación laboral
internacional.
En el documento aparece citado el abogado retirado Pablo Castellanos, que en los años 80 fue portavoz de Izquierda Socialista y hoy en día es tertuliano en el programa El Gato al Agua de Intereconomía.
En 1974 era miembro de UGT y jugó un papel importante en la preparación
de este juicio fallido: “Ha dicho que UGT espera liderar el proceso, y
que el Partido Laborista y el resto de organizaciones implicadas le han
concedido esa función”. El documento también se hace eco de la
“desconfianza” de Castellanos hacia CCOO, por querer convertir
los “juicios” en una simple operación de propaganda.
El documento remata con un breve comentario en el que puede intuirse que el fracaso de los “juicios” se debió la falta de voluntad de los partidos socialistas de otros países europeos,
como Francia o Alemania, para participar en este proceso. Aunque, en
vistas a que ya se había aplazado la organización de los “juicios” el
año anterior, pudo deberse a otro aplazamiento que luego coincidiría con
la muerte de Franco.
El funeral del Caudillo se preparó cuatro meses antes de su muerte
Cuatro meses antes de la muerte de Franco se creó un grupo de trabajo para preparar su funeral. El documento "Probable funeral arrangements in eventuality of Franco’s death" está fechado el uno de agosto, pero indica el 19 de julio de 1975 como fecha de creación del grupo de trabajo que dirigía Gabriel Cisneros,
consejero en las Cortes por aquel entonces.
Además de decidir los
aspectos operativos del funeral, como el lugar y duración del velatorio,
este grupo de trabajo tenía como principal misión asegurar la sucesión.
Su hoja de ruta según los comentarios del embajador Rivera era, en
primer lugar, honrar al Caudillo en un funeral de Estado con la
presencia del mayor número posible de representantes políticos
extranjeros. En segundo lugar, se debía proceder a “la toma de posesión
de Juan Carlos como Rey de España ocho días después de la muerte del
Jefe de Estado”.El embajador advirtió que EEUU podría perder las bases militares en España si Nixon no acudía al funeral de Franco
El
grupo de trabajo se creó ante el empeoramiento del estado de salud de
Franco, que en aquel mes de julio sufrió una hemorragia interna. Sin
embargo, pronto se recuperó y, con la aprobación de sus médicos, un mes
escaso después decidió viajar a Galicia para veranear en el Pazo de
Meirás, como solía acostumbrar en esas fechas. Un suceso que aparece
reflejado en el cable titulado "Convalescing Franco to travel to Galicia summer residence".
Ante
la inminencia de la muerte de Franco, el embajador norteamericano
recomendó a su Gobierno que garantizase la presencia del presidente Nixon en el funeral o, en su defecto, de la primera dama. El objetivo no era otro que “mantener nuestros beneficios militares en España”, básicamente las bases de Rota y Morón. Un aspecto que Rivero justificaba porque la presencia del vicepresidente Gerald Ford en el funeral de Carrero Blanco, siete meses antes, había sido “un gesto muy apreciado por el Gobierno”.
La ejecución sin pruebas que provocó un cisma en el Gobierno
La ejecución del anarquista catalán Salvador Puig Antich en
marzo de 1974 mediante garrote vil no sólo provocó fuertes reacciones
de rechazo en las calles, sino que creó un conflicto interno en el
Gobierno de Arias Navarro. En el cable firmado por Rivero y titulado "Reaction toexecution of Spanish anarchist and Polish Seaman" se
informa al Gobierno norteamericano de las visiones contrapuestas entre
los miembros del Ejecutivo sobre la conveniencia o no de condenar a
muerte al reo catalán. “En Madrid continúan las tensiones dentro del gabinete de Arias Navarro
debido a la decisión de ejecutar a Puig Andchez (escrito erróneamente,
cuando debería ser Antich), que se ha complicado más por la
confrontación que mantiene con la Iglesia”, explica Rivero.Franco consintió la ejecución de Puig Antich en contra de la voluntad de sus ministros
Las
divisiones en el seno del Ejecutivo que provocaron la última crisis del
régimen se debieron principalmente, según el informe del embajador, a
la “poca aceptación en el exterior de la pena de muerte”, así como por
la “agitación social” que se desencadenaría en las calles. Sin embargo,
en otro cable titulado "Explosions in Barcelona Jan. 11" se cuestiona la autoría del asesinato y de los atentados con los que cargó el anarquista: “No existen certezas sobre la identidad de los responsables, aunque se asume que fueron miembros del Movimiento Ibérico de Liberación (MIL)”, al que pertenecía el joven catalán.
Cable de la embajada sobre el cisma en el Gobierno ante la ejecución de Puig Antich.
José Mario Armero, presidente de Europa Press e informante de la embajada
El
que fue presidente de la agencia de noticias Europa Press, José Mario
Armero, aparece citado en uno de los documentos como informante de la
embajada norteamericana. Al periodista y abogado se le atribuyen
filtraciones sobre el estado de salud de Franco en el documento "Franco’s Hospitalization", fechado
el 17 de julio de 1974. Según Armero, “Franco está lo suficientemente
recuperado como para pasear por el pasillo del hospital y realizar
actividades varias”.
Una valiosa información en un contexto en el que las especulaciones sobre el estado de salud del Caudillo no paraban de sucederse.
Más aún cuando el Gobierno ya había anunciado la ausencia de Franco en
los actos conmemorativos del 18 julio en El Pardo, que finalmente ofició
el ahora Rey de España.
El papel de Armero como informante, fallecido en 1995, no ha sorprendido a su hijo Mario, quien ha corroborado al El Confidencial la “fuerte vinculación de mi padre con los políticos norteamericanos y con la embajada”.
Un hombre “muy proamericano”, como lo define su hijo y que, a su
parecer, “era el civil con más y mejor relación con los Estados Unidos”
en aquella época.




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