La ourensana Uxía Estévez vive en Aalborg una experiencia única gracias al programa europeo, pero le ha sorprendido la carestía de la vida danesa
Cualquier parecido entre los servicios de las
universidades nórdicas y las gallegas parece una coincidencia. Al menos,
según cuentan los jóvenes de los programas Erasmus en Dinamarca o
Finlandia. Los jóvenes daneses no pagan matrículas y los másteres que
aquí cuestan 12.000 euros, allí son gratuitos. Uxía Estévez Álvarez (A
Arnoia-Ourense), alumna de Xornalismo, participa en el Internacional
Cultura Studies de la Universidad de Aalborg. Está encantada con la
experiencia.
Como la mayoría, tiene los recursos económicos muy limitados, pero aunque Wert retirase la ayuda del ministerio, «pasase
o que pasase, nunca me plantexei volver, a experiencia que estou a
vivir e o nivel académico da universidade son demasiado bos como para
deixalos», aunque sus padres tendrían que hacer verdaderos malabares para salir del atolladero.
Lo que no esperaba Uxía era la diferencia de
precios. El bus urbano le cuesta 3 euros. Se ha comprado una bicicleta,
pero con la llegada de la nieve le resulta imposible recorrer los 6
kilómetros que la separan de la facultad. La cesta de la compra no baja
de los 60 euros semanales. Un cartón de leche vale 90 céntimos, un
paquete de cereales, cuatro euros; la fruta fresca está por las nubes y
una manzana se pone en los dos euros. Las ayudas del Erasmus solo le dan
para pagar las tres cuartas partes del alquiler de un cuarto piso sin
ascensor que comparte con otras tres compañeras.
«Un estudante erasmus gasta os cartos no aluguer, en material para as clases, na cesta da compra e no transporte», dice. Lo que queda, si le queda algo, «pode ser destinado a diversión», como máximo «unhas tres cervexas á semana en Jumfru Anne Gade»,
la calle más famosa de Dinamarca en ambiente juvenil. Pero una simple
pinta está en cinco euros y los combinados de alcohol son algo al
alcance de muy pocos gallegos.
Tienen, en cambio, facilidades para asistir a
actividades culturales gratuitas. Y las ventajas de su estancia en la
Universidad de Aalborg son incalculables, ya que participa de un
innovador sistema pedagógico basado en el trabajo de grupo reconocido
por la Unesco. El 10 % de los estudiantes son extranjeros y el 25 % de
los docentes, también.
Para Uxía, todo esto supuso sumergirse en otro
mundo mucho más rico desde el punto de vista intelectual y personal.
Sí lamenta que las ayudas públicas no lleguen a principios de curso, cuando más falta hacen. «A mágoa -dice- é ter que saír do país para ver como se fan ben as cousas» y no como en este país de «pandeireta».
X. Ameixeiras

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