Confirman una de las luces de Rajoy
Han visto una de las
luces que el Mariano dice avizorar al final del túnel, aunque no era
verde, sino negra: Multinacional alemana se larga de España pese a ser
rentable.
ThyssenKrupp se lleva de Valencia a Alemania una fábrica rentable que operaba desde 1992
Justificar el cierre de
una empresa es más fácil cuando hay pérdidas. En cambio, si sus
trabajadores conocen la rentabilidad de ésta, aparece el inconformismo.
Y eso fue lo que
apareció para 165 empleados de la fábrica de acero galvanizado TK
Galmed, situada en Sagunto y en manos de la potente multinacional
alemana ThyssenKrupp cuando les fue anunciada la noticia del cierre
definitivo el pasado 7 de junio y el traslado de la fábrica a territorio
alemán. A pesar de la movilización de un pueblo que lucha por el
empleo, de la protesta contra el cierre de una fábrica rentable y de la
inquietud creciente de los sindicatos ante un posible monopolio del
acero por parte de Alemania, las puertas de Galmed se cerraron para no
volver a abrirse.
Muchos de sus
trabajadores, 74 en concreto, ya se han visto forzados a emigrar a
Alemania, donde les ofrecen un empleo en factorías de allí, con el mismo
salario como mínimo que tenían en España. A otros les espera una
anunciada prejubilación o la cola del paro. Este varapalo no sólo afecta
a los empleados de TK Galmed, también a cerca de mil puestos indirectos
de sectores que se servían de la planta.
"El cierre ha sido un
jarro de agua fría. Trasladar tu vida a Alemania es romper con todo lo
que has hecho hasta ahora y supone que todos los proyectos de futuro que
teníamos cambien". Así lo expresaba Miguel Ángel Olivares, trabajador
de TK Galmed, delegado de CCOO y secretario del comité de empresa. Él es
uno de los que tiene decidida su marcha a Alemania. Allí le espera una
vida diferente aunque asegura que "hubiera aceptado cualquier
alternativa al traslado".
A pesar de ser una
fábrica con beneficios y una de las más modernas de Europa en el sector
del acero galvanizado, no ha podido librarse de su cierre definitivo.
Muchos se preguntan cuáles son los verdaderos motivos que han impulsado a
la empresa alemana ThyssenKrupp a poner punto y final a su actividad.
Una de las hipótesis más
barajadas es la posible intención de concentrar la producción en
Alemania para conseguir ser el pulmón del acero, convirtiendo al resto
de países del entorno en dependientes directos. La segunda hipótesis
responde a la pretensión de crear un monopolio entre Thyssen y
ArcelorMittal -la mayor productora de acero a nivel mundial- en el cual
se dividirían Europa en dos sectores, ahorrándose así problemas de
competencia entre las dos empresas con mayor peso en el territorio
europeo. Además el cierre supone retirar parte de la producción de acero
del mercado, que probablemente hará aumentar los precios y un aumento
de sobrecostes en sectores estrechamente vinculados como el del
automóvil, los electrodomésticos o la construcción.
Posible aumento de los precios
"No extrañaría que los
precios del acero galvanizado subieran, porque tendrán el control" "El
coste del traslado de TK Galmed de España a Alemania incrementa entre un
20% y un 25% de logística más, pero aún así Thyssen ha asumido ese
sobrecoste y ha garantizado a las empresas a las que suministran en
España que el precio que tienen actualmente se mantendrá", explica
Begoña Cortijo, secretaria general de CCOO en la comarca del Camp de
Morvedre, de la que Sagunto es capital, y una de las principales voces
que han clamado contra el cierrre de la planta saguntina. "Pero ¿por
cuánto tiempo?", se pregunta la sindicalista.
Por su parte, Alberto
Alijarde, presidente del Comité de Empresa de TK Galmed, también pone en
duda que se vayan a mantener los precios. "La empresa nos trasladó que
estos sobrecostes adicionales de logística los asumirían, pero no me
extrañaría que los precios del acero galvanizado subieran porque tendrán
el control". Según Begoña Cortijo, si finalmente se concreta el
monopolio del acero, Thyssen y ArcelorMittal tendrían "muchísimo poder y
podrían desestabilizar el mercado", ya que subirían los precios del
material a su antojo, situación que inquieta a CCOO.
Por esta misma razón los
representantes sindicales de la planta acudieron a la oficina técnica
de la Competencia de la UE, dependiente del comisario europeo Joaquín
Almunia, donde los sindicalistas recordaron que fue esta misma
institución europea la que obligó hace diez años a Arcelor a
desprenderse de la factoría del Puerto de Sagunto y venderla a
ThyssenKrupp, precisamente por tener demasiado poder en sus manos. "En
Europa nos dijeron que parecía que sí respondía a un intento de reparto
de la producción de acero y que la comisión de la competencia tendría
que estar enterada, pero que lo teníamos que demostrar, algo bastante
complicado. Desde CCOO no sólo peleamos por los 165 trabajadores, está
en juego el futuro de la industria", concluye Cortijo.
Antes de acudir a
Bruselas, los trabajadores de TK Galmed llevaron su lucha hasta las
Cortes Valencianas. Allí se aprobó una declaración institucional de
todos los grupos parlamentarios contra el cierre, pasando más tarde por
el Congreso de los Diputados, donde se reunieron con todas las
formaciones. Según Alberto Alijarde, "nunca nos imaginamos que íbamos a
llegar hasta Europa, aunque en este tiempo he echado en falta mayor
implicación del Ministro de Industria, José Manuel Soria".
Público


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