Descubren una conspiración estadounidense para negar el cambio climático
EE.UU., 26 de Diciembre del 2013
Grupos conservadores pueden haber gastado hasta 1.000
millones de dólares al año para oponerse a la lucha de EE.UU. contra el
cambio climático, dicen los investigadores que han revelado una
conspiración mundial.
El autor del estudio, el sociólogo de la Universidad de Drexel Robert
Brulle, habla de conservadores multimillonarios que, según él, prefieren
actuar a través de redes clandestinas de financiación. Alrededor de
tres cuartas partes de sus fondos se enviaron a través de fideicomisos u
otros mecanismos que aseguran el anonimato de los donantes, dice el
estudio, citado por el diario 'The Guardian'.
"No lo hacen solo un par de individuos sin escrúpulos.
Se trata de un
esfuerzo político a gran escala", asegura Brulle, quien explica que esta
oposición es muy poderosa en EE.UU., ya que hasta ahora ha impedido al
Congreso tomar cualquier acción para reducir las emisiones
estadounidenses de gases de efecto invernadero que están calentando el
planeta.
"Se trata de cómo los individuos o corporaciones ricas convierten su
poder económico en poder político y cultural. Obtienen sus beneficios y
contratan a personas para escribir libros que aseguran que el cambio
climático es un mito.
Pagan a la gente para que vayan a la televisión a
decir a todo el mundo que el cambio climático no es real", afirma el
sociólogo.
Según sus cálculos, estos grupos han recibido más de 7.000 millones de
dólares en los últimos ocho años. La financiación está dispersada entre
varias empresas grandes en Washington, como la Fundación Heritage y el
AEI, así como organizaciones más oscuras, como la Fundación Atlas de
Investigación Económica y la Fundación John Locke.
Los representantes de estas organizaciones aseguran que Brulle se
equivoca. "Nosotros sí creemos que el CO2 es un gas de efecto
invernadero y que las emisiones de origen humano provocarán el
calentamiento. Pero nos oponemos a los recortes obligatorios de
emisiones de gases de efecto invernadero", dijo David Kreutzer de la
Fundación Heritage.
Fuente: Actualidad.rt.com
SUECIA
ADMITE QUE LAS ESTELAS TOXICAS SON REALES Y NO UNA TEORIA CONSPIRATIVA:
"Estas largas estelas blancas y persistentes, que se ven con frecuencia
en los cielos y que crean una extraña
neblina, son rociadas por aviones a reacción sin identificación.
No son
las típicas estelas de un avión comercial" dice la sueca líder del
Partido Verde Pernilla Hagberg. Según ha informado el periódico sueco
Katrineholms Kuriren, Hagberg, es la primera líder política que ha
hablado al respecto y ha admitido abiertamente que estos rastros de
nubes inusuales, que no se disipan como las estelas normales lo hacen,
son en realidad una mezcla tóxica de productos químicos, virus y metales
pesados que se han definido colectivamente como "Chemtrails."




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