Imagen de archivo del AVE de La Meca circulando en pruebas.
- La liquidación de la bolsa de contingencia creada para atajar disputas entre las 12 empresas españolas de Al Shula revive las tensiones con el fantasma del retraso en los plazos de fondo.
- Decenas de expertos han tenido que regresar a España por los problemas de liquidez del conglomerado y ya se plantea dejar las lujosas estaciones sin mantenimiento hasta la fase de operación.
Vuelve la
tensión, si es que alguna vez se fue, al consorcio Al Shula, el
conglomerado formado por 12 empresas españolas y dos firmas locales en
Arabia Saudí encargado de ejecutar el mayor contrato jamás obtenido por
España en el extranjero (6.700 millones de euros), el tren de alta
velocidad entre las ciudades santas de La Meca y Medina. Aún queda más
de un año (el 31 de diciembre de 2016 o el 1 de enero de 2017) para que
el AVE de La Meca esté parcialmente operativo a lo largo de los 450
kilómetros que separan ambas ciudades. Las alarmas han vuelto a saltar,
esta vez relacionadas con una cuestión de liquidez financiera que ha
vuelto a enfrentar a los socios, entre los que están las públicas Renfe,
Adif e Ineco, y también OHL, Talgo o Copasa.
Hacia
finales de 2014 y principios del presente año se produjo un problema de
calado en el consorcio: tras una serie de peleas entre las distintas
firmas de Al Shula aireadas por la prensa, el entonces recién elegido
ministro de Transportes saudí, Abdullah bin Abdulrahman Al Muqbel,
amenazó por carta con rescindir el contrato. Para aplacar las tiranteces
se nombró, entre otras medidas, un consejero delegado en Al Shula,
honor que recayó sobre Santiago Ruiz González, subdirector general de
FCC.
Ruiz creó
un gabinete a su medida y también una denominada “bolsa de riesgo” para
hacer frente a posibles contingencias. Esa bolsa ya está vacía, lo que
hecho que regrese la tensión. Hay ya prevista una reunión de urgencia
para abordar este tema, que pasa por que los 14 integrantes metan más
fondos.
Portavoces
oficiales de Renfe niegan lo que hasta casi una decena de fuentes
consultadas de las empresas de Al Shula confirman: hay nerviosismo, y
eso se nota en varias cuestiones fundamentalmente económicas. Muchos
directivos están regresando a España en espera de que les vuelvan a
llamar; las lujosas estaciones, que todavía no han sido entregadas, no
pueden costearse el mantenimiento, algo que ya supone un deterioro de
los activos; y vuelve el fantasma de los plazos, avivado por los
retrasos y la deficiente labor (según múltiples testigos) del consorcio
franco-chino-saudí encargado de Fase 1, es decir, de la estructura
(mientras que el consorcio español se ocupa de la superestructura, la
fase más importante). Uno de los grupos más importantes de ese consorcio
es el que controla la familia Bin Laden.
La reunión
se celebrará probablemente la semana que viene. Hay quien apunta que
acudirán altos cargos de todas las compañías de Al Shula y sobre la mesa
estará la marcha atrás que el consorcio está dando en muchos de los
trabajos sobre el terreno, como dejar las terminales en la fase sin operación. “Existe una frase comodín que aquí todo el mundo suelta que es ‘eso no está en mi scope’(alcance).
Las empresas a veces no tienen claro qué les toca hacer, y por si acaso
tiran por lo bajo para que no les cueste más dinero”, señala una
persona desde Arabia.
El retorno
de decenas de técnicos es un hecho constatado por este medio. “Es
normal que haya disputas pero no constatamos una especial virulencia”,
responden voces oficiales, las mismas que rechazan que el consejero
delegado de Al Shula, Santiago Ruiz, esté cobrando de la bolsa de
contingencia, como denuncian varias partes. “Las contingencias las
tendrá de momento que asumir cada uno en espera de que se produzca una
ampliación de los fondos que permita un margen de maniobra superior”,
remachan.
Centenares
de trabajadores de Adif se emplean a fondo con el acondicionamiento de
las terminales.
La primera estación que llegará definitivamente a manos
del consorcio será la de KAEC (King Abdullah Economic City), una ciudad
que no tiene ni diez años de vida y que fue concebida como capital
financiera de la monarquía teocrática wahabita, una de las dictaduras
más cerradas del mundo.
En su día los expatriados españoles en Arabia
Saudí ya denunciaron que las estaciones de tren de alta velocidad presentaban un estado deplorable. La estación de la ciudad de Medina tardará alrededor de cuatro o cinco meses.
Tampoco hay consenso en otras cuestiones más técnicas.
Las medidas adicionales para mitigar el efecto de la arena y las lluvias torrenciales, un fenómeno del que en su día advirtieron expertos de Ineco, sigue siendo objeto de disputa entre las empresas.

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