Hace mas de treinta años que vive una pequeña granja de 15 hectáreas, 60 animales, una casa y un jardín.
Ella no va al supermercado casi nunca, una vez cada 6 meses, y tiene un promedio de gasto semanal de 80 $, la mayoría de ese dinero se lo gasta en los animales.
Casi todos los muebles, ropa o utensilios que usa en su casa son recuperadas de la basura o compradas de segunda mano.
Como ella misma suele decir: “Es increíble las cosas que la gente puede tirar a la basura“.
Su único “lujo” es su conexión a internet, totalmente necesaria para ella hoy día para poder ejercer su activismo medioambiental.
Totalmente desconectada del resto del mundo, Jill no utiliza el agua municipal, ni teléfono ni la televisión y produce su propia electricidad con paneles solares.
Vive al lado de un arroyo que le proporciona toda el agua que necesita. Gastó aproximadamente 3.000 $ en construir su casa, la mayoría de ese dinero gastado en techos y suelos.
Publicación de ecoinventos.com.

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