El general Julio Rodríguez, ex jefe del estado mayor, se presentará como número dos de Podemos por Zaragoza.
Esta noticia merece comentario pues supone el encuentro de dos fenómenos que han terminado por cruzar sus trayectorias.
Uno. En esta página somos más que críticos con el parlamentarismo, la democracia llamada de representación, los procesos electorales etc, porque consideramos que contribuyen al mantenimiento de un orden mundial estatista y capitalista de consecuencias funestas. No vamos a ahondar ahora en esta cuestión. A causa de ello hemos mirado de forma escéptica a la institución Podemos, incluso cuando estaba en sus primeros pasos y, antes de convertirse en una maquinaria electoral como las demás, venía siendo un movimiento ciudadano popular y de base. Fue muy sospechoso el apoyo propagandístico que recibió la nueva formación por parte de televisiones, radios y periódicos en esos momentos álgidos de la crisis en los que los dueños del régimen en que vivimos no tenían clara cual sería su profundidad y a qué tipo de contestaciones ciudadanas podría dar lugar. Por complicidad consciente de la cúpula dirigente de Podemos, o por ignorancia (aquello del tonto útil fascinado por la piedra filosofal de las instituciones), lo cierto es que el movimiento de Pablo Iglesias, cual flautista de Hamelín, arrastró a las masas “indignadas” sacándolas de la protesta y de la calle y conduciéndolas al inocuo cauce sistémico parlamentarista.
Dos. Quienes llevamos un par o más de décadas en el antimilitarismo hemos conocido tiempos en los que la institución castrense española -aquel oxidado ejército post franquista bien retratado en las Historias de la Puta Mili de Ivá- no tenía alfombra bajo la que meterse, tan por los suelos estaba su popularidad. A golpe de talonario pagando campaña publicitaria tras campaña publicitaria, pero también a base de golpes de efecto cuidadosamente diseñados por el poder (incorporación de mujeres e inmigrantes, participación en catástrofes humanitarias. UME etc.) las fuerzas armadas españolas -consideradas imprescindibles por todos aunque nadie sabe explicar muy bien para qué cree que sirven en realidad- se han convertido en una institución fuertemente valorada y apreciada por la sociedad española.
Y. Que el partido que se proclama fruto del 15M y de las mareas, el portaestandarte de los de abajo frente a los de arriba, la escoba barredora que va a acabar con la corruptela de la vieja política y va a jubilar a la casta, ese movimiento “ciudadano” abra sus piernas con gozo al general que ha sido durante años jefe de un ejército presente en numerosas guerras e invasiones en las que han muerto cientos de miles de personas pobres (en su mayoría mujeres y niños) a mayor gloria -entre otras- de la economía española y sus empresas, es el broche que, con brillantez, cierra el círculo.
El círculo de Podemos.
Posible votante de Podemos, no te dejes engañar: ningún ejército defiende la Paz.
http://www.grupotortuga.com/Podemos-ya-tiene-su-general-ahora


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