El pitufeo iba a tener lugar a plena luz del día
Varias personas normales que
esperaban la luz verde de un semáforo en una céntrica calle de Valencia
impidieron ayer que un compi yogui le pitufara veinte euros a un señor
mayor que había quedado fascinado por la magnífica chaqueta del
estafador. “Cuando le vimos sacar dos billetes de diez euros de una
cartera que costaba ochocientos nos dimos cuenta enseguida de que era un
compi yogui y de que allí se iba a producir un pitufeo”, relata uno de
los testigos.
Sin embargo, los gritos de “Al compi yogui, al compi
yogui” y “Cuidao, que te pitufan”, proferidos por los mismos
transeúntes, consiguieron hacer huir al farsante y evitaron que la
víctima hubiese defraudado al fisco sin darse cuenta.
El compi yogui, a
pesar de que varias personas intentaron alcanzarlo, pudo llegar hasta
una conocida zona de abogados y escapó saltando de bufete en bufete
hasta llegar al despacho más céntrico, donde aprovechó para participar
en un brunch y ver la mascletá de las Fallas desde el balcón de la
oficinas.
La escasa cantidad de dinero
que se pretendía pitufear ya no llama la atención de la Policía, pues
muchos compi yoguis han convertido esta clase de blanqueo de capitales
en una simple modalidad deportiva.
“Lo que importa es a quien le pitufas
y donde le pitufas”, revela uno de los investigadores.
Al parecer, hace
tan solo dos semanas otro compi yogui intentó pitufar siete euros
dentro de una piscina a un doberman que ni siquiera tenía cuenta
corriente pero sí una gran ambición.

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