El colectivo de pensionistas ha convertido el 0,25% en símbolo de lucha por el respeto y la dignidad
"Las
pensiones públicas son un derecho básico que constituye la política
pública con mayor poder de reducción de desigualdades y de
redistribución de la renta", recuerdan los pensionistas
Humillación. Esa es la palabra que le viene a la boca a
Juan Antonio Hernández, un jubilado alavés, cuando se le pregunta por la
subida del 0,25% de las pensiones. "Estos meses he salido a la calle
con la misma fuerza y las mismas ganas que cuando era un chaval de 20.
Si entonces la represión no pudo conmigo no lo va a hacer ahora. El
0,25% de subida es humillante y tampoco me fio de los últimos acuerdos
entre PP y Ciudadanos. Si queremos conservar las pensiones, hay que seguir en la lucha".
Ese es el sentimiento general entre el colectivo de pensionistas que,
de momento, no piensan abandonar las movilizaciones. Los últimos
acuerdos de cara a los presupuestos generales entre el PP y Ciudadanos
para mejorar las pensiones más bajas se consideran insuficientes.
"El colectivo de pensionistas, infantilizado en los
servicios asistenciales, incluso en la sociedad, ha convertido el 0,25%
en símbolo de lucha por el respeto y la dignidad. Rajoy ha ido más allá
de congelar las pensiones, hasta ahí ya llegó Zapatero. El 0,25 %
representa una humillación, un insulto, la calderilla de una limosna
lanzada al suelo de mala gana. Pelear contra el 0,25% es una cuestión de
principios, un motivo de orgullo".
Es lo que asegura Luis Alejos,
pensionista y sociólogo de profesión, en un artículo de opinión escrito para eldiarionorte. "De poco sirve que Rajoy intente ahora calmar los ánimos prometiendo mejorar las pensiones más bajas y de viudedad".
Esas subidas no evitarán que muchas pensiones, sobre todo las de
viudedad, mantengan a quienes las perciben en la pobreza. En Euskadi, el
25% de las pensiones tienen y seguirán necesitando complementos y
ayudas públicas.
"El efecto de las mejoras que ofrece el Gobierno puede
ser el contrario al deseado, contribuyendo a dinamizar la lucha en vez
de frenarla, pues no suponen revalorizar ni garantizar las pensiones
públicas. Por eso, pensionistas que antes renegaban de la política,
gritan ahora ‘Rajoy dimisión’".
Son ya 12 semanas consecutivas concentrándose en las plazas de los ayuntamientos
vascos y no parece que el ánimo decaiga. El presidente de la Asociación
de Pensionistas y Jubilados de Bizkaia, Antonio Perera Ventura, incluso
advierte de que "todo aquel" que apoye "a ese gobierno de dos, de
Rivera y Mariano Rajoy" y facilite la subida del 2% de las pensiones que
contempla el proyecto de Presupuestos Generales del Estado les a tener
"en contra".
En tono irónico, dice que le provoca
"risa" esta medida, que solo va a suponer un incremento de su pensión de
30 euros al año, pero únicamente será efectiva en 2018. "Es otra
patraña. Creen que somos tontos. Confunden los años con ser tontos.
Debe
de ser que ellos eran más listos de jóvenes y ahora son más tontos. No,
no nos pasa a nosotros. No tenemos tanto desgaste [mental] como para
eso. Es mentira. Que los jubilados no se fíen de nada de eso".
Un parche
Desde la Comunidad Foral de Navarra, el sentimiento es similar. Para
Fernando Viedma, portavoz de la Plataforma Navarra para la Defensa del
Sistema Público de Pensiones, “la propuesta del Gobierno no deja de ser
un parche que se orienta hacia la privatización del sistema”.
Tiene 62 años, y después de 30 trabajados en la empresa Koxka, en el
año 2000 le fue diagnosticada una enfermedad profesional que le
invalidaba para trabajar. Sufría problemas respiratorios por un
componente químico. La Seguridad Social le reconoció una pensión por
incapacidad permanente total, lo que le permitió cobrar de pensión el
55% del salario que percibía en aquellos momentos.
Desde 2000 hasta hoy
ha sido autónomo en un centro especial de empleo.
"Apostamos por mantener las movilizaciones y la presión
en la calle, pues no nos olvidemos de que nos estamos jugando la
continuidad del sistema público de pensiones", avanza.
Su idea es convocar otra gran manifestación -como la del 17 de marzo,
que reunió a más de 20.000 personas en Pamplona y a otras 5.000 en
Tudela- a mediados de abril, "puede ser el 15", junto con los sindicatos
UGT y CCOO. “La propuesta del Gobierno no deja de ser un parche que se
orienta hacia la privatización del sistema”, advierte.
"En Navarra buscamos la unidad de acción con el máximo de agentes
sociales y asociaciones de pensionistas, porque somos una comunidad muy
plural", indica Viedma. Su plataforma, trabaja codo con codo con la
Asociación Mayores contra la crisis, en la que además de UGT y CCOO
están tres asociaciones de pensionistas.
"Se han asustado con las movilizaciones"
Esperanza Rubio, portavoz segunda de la Coordinadora en Navarra
(representa a 29 asociaciones de la Ribera), si no tuviese a su marido
tendría que ir a comer a un comedor social, al que va los domingos a
ayudar. "Él [su marido] tiene una pensión más alta que la mía, y por eso
somos unos privilegiados.
Pero si no estuviéramos juntos no sé qué
haría", resume Esperanza Rubio, quien tiene 69 años y está jubilada
desde los 64. Su caso fue uno de los que se presentaron el pasado 14 de
marzo a la Comisión de Derechos Sociales del Parlamento de Navarra,
donde entregó la carta en la que se le comunicaba la subida de un 0,25%
de su pensión, "una desfachatez de la ministra", en su opinión.
Desde los 14 a los 29 trabajó cotizando a la Seguridad Social como
empleada por cuenta ajena. Lo dejó al tener dos hijos –“lo que pasaba
antes”- y se marchó a vivir fuera, a Barcelona. Al volver, abrió una
pequeña frutería, por lo que se hizo autónoma.
A la hora de jubilarse,
como lo que más cuenta para calcular la pensión son los últimos años
cotizados -en los que contribuyó como autónoma- le quedó una pensión de
379,43 euros, con una subida de 0,95 euros este año. Eso después de
cotizar durante más de 36 años en total a la Seguridad Social.
"Este es mi caso, por el que estoy indignada y con ganas
de luchar", resume. "¿Un incremento del 0,25% y carta de la ministra?
¡Por favor! Ahora se han asustado con nuestras movilizaciones y Montoro
nos quiere dar la zanahoria", clama indignada.
"Se
aprueben o no los Presupuestos, esto es vergonzoso, insuficiente. Y
hablo como portavoz de las cerca de 58.000 personas que hay en esta
situación en Navarra, con pensiones así de bajas. En el Estado son más
de 4.000.000. Y el coste de la vida sube, y tenemos que ayudar a
nuestras familias también”, insiste.
El portavoz de
Arabako Pentsionistak Lanean, Iñaki Martín, no es partidario de que se
complementen las pensiones con planes privados y cree que se deben
garantizar con los Presupuestos Generales del Estado. “No estamos
peleando en la calles durante tantas semanas para que ahora nos den una
zanahoria.
Esos acuerdos entre el PP y Ciudadanos no van a dividir al
colectivo. La subida que anuncian es ridícula”.
Reactivación de las movilizaciones
La mayoría de la gente que acude en el País Vasco a las concentraciones
tiene de 60 a 80 años.
“Estando entre la veintena y la cuarentena al
morir el dictador, tenían la edad adecuada y se daban condiciones
precisas para asumir compromisos políticos y sociales. Del actual
colectivo de pensionistas salió la militancia que impulsó el movimiento
obrero, estudiantil, euskaltzale, vecinal, ecologista o feminista”,
explica Alejos.
Es decir, protagonizaron huelgas generales, la batalla
de la reconversión industrial, la oposición a las centrales nucleares,
la reivindicación del aborto libre y gratuito, la lucha por la amnistía,
la creación de las ikastolas y mucho más. Ahora, están ante una nueva
misión.
"Los pensionistas", añade Alejos, "utilizan
los mismos métodos que los activistas de los movimientos sociales. En
realidad es el modelo que esa generación promovió hace medio siglo,
actualizado y adaptado a la situación actual y a las nuevas tecnologías.
En ambos casos destaca la determinación de ocupar espacios urbanos de
carácter simbólico
. Son luchas de posiciones, manteniendo la continuidad
en la acción. No siguen cauces de expresión y de reivindicación formal,
institucionalizada. Sus procedimientos son distintos a los de los
partidos y sindicatos, disciplinados, ortodoxos, firmemente
estructurados
. Como el 8M, el movimiento de pensionistas evidencia la
reactivación de las movilizaciones ciudadanas".


No hay comentarios:
Publicar un comentario
GRACIAS POR TU OPINION-THANKS FOR YOUR OPINION