Documento de la sociedad luxemburguesa
Topvita Financing donde indica que está cobrando un 11% de interés a
Kervita, matriz del grupo DomusVi en Francia.
La multinacional DomusVi es el principal grupo de residencias en España, el tercero en Francia y ha entrado con fuerza en Portugal y varios países de Latinoamérica.
De acuerdo con sus datos, gestiona más de 400 geriátricos –138 de ellos en España–, atiende a más de 70.000 “residentes y clientes” y en 2018 facturó 1.370 millones de euros. Pese a estas cifras de negocio tan importantes, no paga ni un euro por impuesto de sociedades.
Algo que consigue mediante prácticas de elusión fiscal diseñadas por su
principal accionista, el fondo de inversión británico Intermediate
Capital Group (ICG), y que se ejecutan desde dos compañías de
Luxemburgo.
DomusVi recurre para lograr su objetivo a una de las medidas más
extendida entre las multinacionales para evitar el pago de impuestos: el
endeudamiento.
La compañía matriz del grupo en Francia –denominada Kervita– está pagando a dos sociedades en Luxemburgo de su principal accionista unos intereses desorbitados por los 640,5 millones que le han prestado.
Desorbitados significa entre el 9,2 y el 11%,
en dos operaciones de deuda firmadas en julio de 2017, cuando el tipo
de interés de mercado no superaba el 4%. La existencia de estos créditos
fue desvelada por el digital francés Le Média.
Entre julio de 2017 y marzo de 2019, Kervita abonó en intereses a las dos sociedades de Luxemburgo 105,5 millones de euros. Ello le permitió declarar pérdidas
y, en consecuencia, no pagó cantidad alguna por el impuesto de
sociedades, según las cuentas depositadas por Kervita en el Registro
Mercantil de Nanterre (Francia) consultadas por infoLibre.
Estamos ante una operativa financiera compleja, pero cuyo resultado es inequívoco: el traslado de beneficios a una sociedad en la isla de Jersey creada
por los principales dueños de DomusVi, mediante operaciones de
endeudamiento ejecutadas desde compañías de Luxemburgo que permiten no
pagar impuestos a las empresas del grupo en España y Francia que
gestionan en total más de 400 residencias de mayores.
infoLibre trasladó a la consejera delegada de DomusVi en España, Josefina Fernández Miguélez,
la siguiente pregunta: “Kervita está pagando por operaciones de deuda
suscritas con dos sociedades del grupo domiciliadas en Luxemburgo un
tipo de interés del 9,2 y del 11%, respectivamente. ¿Considera que se
ajusta a la legalidad fiscal europea pagar en la actualidad hasta un 11%
de tipo de interés por ese instrumento financiero?”.
A través de su
portavoz, Fernández Miguélez se negó a responder.
DomusVi vive esencialmente del dinero público.
Como desveló este periódico en una anterior investigación,
82 Administraciones autonómicas, forales y locales alimentan la caja de
ingresos de la multinacional. En algunos de sus geriátricos se han
vivido verdaderas catástrofes durante la pandemia y, aunque se desconoce la cifra total de fallecidos por la opacidad
de varios Gobiernos autonómicos y de la propia empresa, los datos que
sí han trascendido son escalofriantes.
Por poner un ejemplo: en sus diez
centros de Cataluña fallecieron 145 personas con covid-19 o con síntomas compatibles en marzo y abril.
Cifras impactantes se acumulan también en centros de Galicia o la Comunidad Valenciana.
Veamos en cuatro pasos cómo funciona el entramado
financiero montado por DomusVi y cómo ha diseñado el fondo ICG la compra
del grupo de residencias para dar un pelotazo, en buena parte gracias
al dinero que evita pagar en el impuesto de sociedades por sus negocios
en España y Francia.
1. La compra de DomusVi
ICG se convirtió en el principal accionista de DomusVi en julio de 2017, tras adquirir el 55,5%
del capital que tenía hasta entonces otro fondo, PAI Partners. Cuando
este último compró la empresa en septiembre de 2014 fue valorada en 639 millones de euros y cuando cerró su venta a ICG se tasó en 2.364 millones. En otras palabras: PAI Partners pagó 354 millones por su 55,5% del capital y se embolsó 1.312 millones con su venta.
Es importante entender cómo hacen negocio los fondos llamados de private equity
–que invierten en compañías no cotizadas–, como PAI Partners o ICG.
Estas compañías, cuando entran en una empresa, lo hacen ya con un
horizonte de salida que suele situarse en los cinco años y rara vez
supera los siete. Por supuesto, si encuentran una opción de obtener
antes importantes plusvalías, lo hacen.
Eso es lo que ocurrió con PAI
Partners y DomusVi: el fondo no estuvo ni tres años en el capital del
grupo de residencias y multiplicó su inversión casi por cuatro. Esa es
una forma convencional de hacer negocio: vender la empresa por un precio más alto que el de adquisición.
Pero los fondos tienen una segunda forma de ganar dinero mucho más sofisticada, usando lo que en la jerga se llama “apalancamiento financiero”.
Imaginemos que un fondo quiere comprar una empresa que vale 10, pero
sólo quiere invertir 5, así que pide los otros 5 prestados.
Es clave que
la empresa genere mucha caja (las residencias son un
buen ejemplo), de forma que con ese dinero que entra de forma constante
en la compañía se pueda ir pagando el crédito.
Cuando llega el momento
de vender la empresa, aunque el fondo lo haga por 10 (lo mismo que
le costó), habrá ganado 5 si el préstamo ya está devuelto.
ICG diseñó una operación con un enorme apalancamiento para comprar
DomusVi. Para ello creó en 2017 en Francia una sociedad denominada Kervita, con unos fondos propios de 543 millones de euros –ahora tiene 625–, que emitió de forma inmediata deuda por 640,5 millones.
Quién suscribió esa deuda y a qué precio lleva al segundo paso de esta operación.
2. La utilización de la deuda
infoLibre desveló este lunes la trama societaria
de más de 20 empresas en cuatro países montada para mover el dinero
desde cualquiera de las 138 residencias de DomusVi en España hasta la
sociedad dominante del grupo en Jersey. En esa trama hay tres empresas
clave para las operaciones de elusión fiscal: Kervita, que es la que consolida las cuentas de todas las filiales del grupo en España y Francia, y las luxemburguesas Topvita Investment y Topvita Financing.
Estas dos últimas compañías son las que suscribieron la deuda lanzada
por Kervita –en forma de bonos convertibles– el 27 de julio de 2017, el
día que se formalizó la compraventa de DomusVi. Topvita Investment
adquirió deuda por importe de 535,8 millones de euros, a un tipo de interés del 9,2%, y Topvita Financing se quedó con 104,7 millones, a un interés del 11%.
Las dos sociedades de Luxemburgo tienen los mismos accionistas y con
la misma distribución de capital entre ellos –se trata de otras cinco
sociedades controladas por el grupo ICG– y Topvita Investment es además la dueña del 55,5% de las acciones de la francesa Kervita.
Por tanto, al tener una de las sociedades participantes en la emisión
y suscripción de los bonos más del 25% de la otra, debería considerarse
una “operación vinculada”. Y la consecuencia principal de esa calificación es que dichas operaciones deben realizarse al valor de mercado.
Las normas de contabilidad internacional que utilizan las auditoras,
explicó una de ellas a este periódico, indican que "el tipo de
mercado sería el de un bono similar más dos puntos porcentuales. Eso nos
llevaría a entre un 3,5 y un 4%. En operaciones en
Europa se podría llegar a admitir un 5% como máximo, aunque realmente ya
es muy alto. En ningún caso, desde luego, ni un 9,2 ni un 11%".
Adquirir en 2017 un bono a un tipo de interés del 11% sólo sería
lógico si existiera una alta probabilidad de impago. Es decir, si
estuviéramos ante un bono basura. Pero,
lógicamente, ICG no va a emitir un bono basura a través de una empresa
de la trama societaria (Kervita) y comprarlo a través de otras dos (las
Topvita) porque estaría engañándose a sí mismo.
La lógica de la operación es otra: cargar de gastos
financieros a Kervita para que esta sociedad pierda dinero. Eso nos
lleva al tercer paso: las cuentas de Kervita.
Pero antes merece la pena detenerse en otro detalle: en octubre de
2017, Topvita Investment compró deuda de otras tres sociedades
francesas: Mancare I, Mancare II y Mancare III.
Son las compañías utilizadas por ejecutivos de DomusVi –entre ellos
Josefina Fernández Miguélez– para participar en el capital del grupo.
Topvita Investment adquirió en total 927.691 euros en bonos, que se
amortizaron de forma mayoritaria en los meses siguientes.
Pero lo
relevante es fijarse en el tipo de interés al que se suscribieron dichos bonos: el 3%. No el 9,2%, ni mucho menos el 11%. Y la operación subyacente es la misma en todos los casos: la adquisición de DomusVi.
3. Las cuentas de Kervita
La empresa francesa Kervita tiene una doble función en el esquema montado por los dueños de DomusVi.
En primer lugar, es la empresa que presenta las cuentas consolidadas de todo el grupo. En concreto, consolida los resultados de más de 200 filiales, incluidas las 54 que tienen su sede en España.
¿Qué significa eso?
Que todas las empresas del grupo tributan como si
fuesen una sola, de forma que los beneficios de unas empresas se
compensan con las pérdidas de otras, reduciendo así la factura fiscal.
Todas las compañías tienen sus cuentas, pero la única responsable del
impuesto de sociedades es la empresa matriz que consolida las cuentas.
En el caso de DomusVi, por tanto, la sociedad Kervita es también
responsable del impuesto de todas sus filiales españolas. Gracias a la
consolidación fiscal, se ahorró 22 millones en 2019 y otros tantos en 2018.
Esto es algo perfectamente legal, regulado de forma prácticamente
idéntica en todos los países de la UE, pero que en la práctica termina
beneficiando a los grandes grupos con muchas filiales porque es muy
probable que algunas de ellas tengan pérdidas.
En segundo lugar, como Kervita es la sociedad que tendría que pagar
impuestos por los beneficios de todo el grupo, ICG le impone el pago de
esos intereses desorbitados que hemos visto para que pueda declarar pérdidas.
En 2018 tuvo un resultado financiero negativo de 82,6 millones de euros y en 2019 de 70,3 millones. En total, 152,9 millones
dedicados de forma casi íntegra a pagar intereses a Topvita Investment y
Topvita Financing [hay que destacar que esta cifra no coincide con la
que aportan las sociedades luxemburguesas porque el periodo fiscal es
diferente.
En Kervita coincide con el año natural, mientras que en las
compañías de Luxemburgo termina el 31 de marzo].
El resultado financiero negativo fue clave para que Kervita pudiera
declarar pérdidas en ambos ejercicios, tanto en sus cuentas individuales
como en las consolidadas de todo el grupo. Y finalmente, según explica
la propia compañía, el “resultado fiscal” del grupo fue negativo en 6,3 millones de euros en 2019 y en 39,0 millones en 2018.
El resultado fiscal es el que se tiene en cuenta para el pago de
impuestos, una vez realizados los ajustes que imponga la normativa
tributaria de cada país.
En definitiva, tal y como está diseñada la estructura de DomusVi, se puede concluir que Kervita está diseñada para tener pérdidas estructurales y evitar el pago del impuesto de sociedades
por parte de un grupo que factura 1.370 millones al año.
La
consolidación le permite ahorrar 22 millones y el endeudamiento le
facilita llevar el resultado fiscal a números rojos.
Queda un último paso entender cómo llega el dinero a la sociedad de Jersey donde están los dueños de DomusVi.
4. El dinero viaja a Jersey
El pago de intereses está permitiendo a DomusVi trasladar una parte
sustancial de los beneficios del grupo a las dos compañías de Luxemburgo
mencionadas (Topvita Investment y Topvita Financing), pero el dinero
tiene que seguir su viaje hasta la isla de Jersey, que es donde está la sociedad última dominante de la trama, denominada ICG Europe Fund VI (No. 1) Limited Partnership.
El método utilizado es idéntico, aunque los
productos financieros sean diferentes. Pongamos el ejemplo de Topvita
Investment, que el mismo 27 de julio de 2017 que compró a la
francesa Kervita deuda por importe de 535,8 millones, se endeudó por su
parte en 600,8 millones de euros.
El tipo de interés que paga a sus acreedores es también el 9,2%
y esa deuda la suscribieron íntegramente entre siete sociedades que son
accionistas de Topvita Investment de forma directa o indirecta.
El
principal producto utilizado fueron los llamados CPECs ("certificados de acciones preferentes convertibles", por sus siglas en inglés), que en Luxemburgo están libres de tributación.
Y lo mismo hizo Topvita Financing, que en su caso emitió instrumentos de deuda por 103,7 millones de euros, por los que paga el mismo 11% de tipo de interés
que cobra a Kervita. Y la deuda también la compraron en su totalidad
sus accionistas, que son los mismos que en Topvita Investment.
Con el dinero ya en Jersey se cierra el círculo. Se trata de un territorio fiscalmente opaco, donde el impuesto de sociedades está a un tipo del 0% y donde es prácticamente imposible conocer la identidad de los accionistas de una empresa.
Un círculo que empieza con el dinero público del que se nutren las residencias de DomusVi y que continúa con la elusión del pago de impuestos
a Hacienda de un grupo con una facturación milmillonaria gracias a la
utilización de prácticas fiscales que como mínimo bordean la legalidad.
Los beneficios, en cambio, son privados y se reparten en Jersey.





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