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jueves, 5 de julio de 2012

“TARRAGONA, MAÑANA, SERÁ ESPAÑOLA” * La España que condena a los jóvenes en paro y celebra la Eurocopa Demoledor artículo del The Guardian sobre el contraste entre el éxito deportivo y el fracaso económico



A la una de la madrugada, tras del partido de futbol España e Italia, unas 150 personas, mayoritariamente jóvenes, irrumpieron en la plaza de la Font manifestándose celebrando la Eurocopa gritando consignas (cuando aún había bastante gente en las terrazas): “yo soy español, español, español, España sólo una grande y libre; fuera los Mossos, que vuelva la Policía Nacional; Tarragona mañana será española”. Esta última, para mi, es muy original.

Dos amigas, según me cuentan, salieron al paso al observar como cuatro nazis vejaban y agredían a cuatro adolescentes que tranquilamente tomaban unos refrescos. Alguno de los agresores con la roja y gualda en ristre, llevaba la esvástica tatuada en el brazo, para que no hubiera duda de quienes eran. “Vosotras irse a la mierda. Si no fuerais mujeres os ibais a enterar”. Al parecer les molestaba que la gente no festejase el triunfo de España, y sobretodo  como ellos lo hacían. Pues hasta pudiera ser que aquellos chavales,

 humillados, también se habían alegrado del éxito de la “roja”; el caso es que les increparon y dieron collejas hasta que los echaron, después volcaron dos mesas con vasos y botellas que cayeron al suelo. Cerca estaban los Mossos de Escuadra que no lo vieron, o miraron para otra parte. De cualquier modo es preocupante que un grupito de nazis manipule y lleve a 150 jóvenes a festejar de esa manera un evento deportivo.

La verdad es que a mi, habiendo practicado 50 años de futbol, me limita bastante a la hora de hacer una crítica radical, desmenuzando lo que el poder es capaz de hacer con 22 personas jugando con una pelota, con dos individuos en las bandas que van y vienen con una banderita en la mano, y con uno más que anda por donde le parece en el campo, armado con un pito que cuando se le antoja pita  parando el juego.

 Pero además he de confesar que yo también disfruté viendo el partido y de que me alegré que España ganara, todo y siendo consciente de que mi alegría coincidía con gente perversa: gobernantes, banqueros, “poderosos don dinero” y también con los tatuados de cruces gamadas que utiliza el poder, cuando los precisa.

Ahora  bien, una cosa es divertirse, entretenerse con un partido de futbol o de cualquier otra forma y otra que  hagan de tu cabeza, una especie de vallado donde no cabe ninguna otra cosa que el equipo de futbol. Dos días después del evento deportivo, un conocido me saludaba al bajar del autobús y me preguntaba como veía yo el panorama, endiñándome de seguido con su opinión: “tú crees que con la que está cayendo y la gente, a millones en la calle gritando y saltando como cabras por el futbol. Y además son personas que lo están pasando mal. ¡Pa matarlos vamos!”…

 El se fue por una calle y yo por otra sin que me diera “respiro” a contestar su pregunta. Ciertamente hemos tenido dos días de saltos y vivas tomando la calle a nivel estatal. Cualquiera podía pensar que se había hecho la revolución y acabado con el capitalismo, cuando lo que sucedía era todo lo contrario, es decir, con la que está cayendo, se estaba reafirmando y potenciando este sistema antihumano.

Desgraciadamente, hemos de reconocer esta magna obra de manipulación de masas, anestesiadas en un desborde de fiesta y júbilo e incapaces de pararse a pensar, por un momento, en que consiste tal desbordamiento de alegría y danza, en un contexto de seis millones de parados, con el 52% de jóvenes hasta 25 años sumidos en ese pelotón; justo en el mismo tiempo en que se nos expulsa de nuestras viviendas, se nos está robando la sanidad pública y  la enseñanza y, cuando cientos de miles de millones de las arcas publicas, que deberían ser para el pueblo, se vierten en la banca privada.

Recordemos además, que el mismo día 28, día del partido, nos perfeccionaron de nuevo  la reforma laboral a peor.

Tras lo expuesto, los seis o siete millones de euros en prima entregados a los futbolistas, para que se los repartan, viene a ser poco más que calderilla. Un dinero que podrá ser recaudado en un par o tres de meses con el euro de las recetas a pagar en las farmacias.

Esperemos, al menos, que no se vayan a cotizar la prima fuera del país, como hicieron con las dos anteriores.

Desde otro punto de vista, estos “héroes” han perdido una oportunidad para haberse lavado la cara un poco, rechazando esta vez la prima, en base a la penosa situación económica por la que atraviesa el pueblo. Pero es inútil  suponer, que un grupo de ricos alienaos, (que son los primeros que se exhiben saltando delante de la multitud como monos de feria, destrozando estrepitosamente su imagen de hábiles y buenos deportistas), sean capaces de pensar seriamente en las penurias que están pasado esa gente que les aplauden y vitorean, y menos aún en que se les está utilizando precisamente por ello.


Al hilo de los referidos acontecimientos, la crítica y el debate está a la orden del día: el futbol es el opio, es la mayor comedura de coco”, etc. Sin embargo, esto, no es nada nuevo. La sentencia de; al pueblo pan y circo, todos la conocemos. Hace mucho que es así. Pura lucha de clases, donde se gana o se pierde. Y quienes pierden (con circo o sin él), pierden porque no saben como ganar. Esa es la cuestión.



por J. Estrada Cruz Publicado en Opinión


L'Espanya que condemna els joves a l'atur i celebra l'Eurocopa




España celebra con euforia el éxito en la Eurocopa mientras el desempleo entre los menores de veinte y cinco años es del 52%. Así lo constata el diario británico The Guardian, que publica este demoledor reportaje sobre el fracaso del estado español a la hora ofrecer oportunidades a la gente joven para que encuentre trabajo y los emprendedores para que lleven a cabo sus proyectos.

El diario recuerda en este artículo, titulado 'El éxito de España en la Eurocopa no coincide con las oportunidades para los jóvenes', que los éxitos deportivos van más allá del fútbol y llegan al ciclismo, el tenis, el baloncesto y el motociclismo.'Pero por desgracia no todos los jóvenes desempleados en España pueden llegar a ser estrellas del deporte. Necesitan un trabajo sostenible, y los datos sobre las perspectivas para el sector manufacturero en España durante los próximos tres años no indican nada bueno en este sector crucial. '
'Cuando dicen mañana quieren decir nunca'
Dice el periodista Stephen Burgen, corresponsal en Barcelona, ​​que para destacar en un deporte hay dedicación, disciplina y trabajar duro, unas características que los europeos del norte se quejan de que no están en un país donde cuando dicen ahora quieren decir después, y mañana quiere decir nunca o, en el mejor de los casos, un ahora no '.
Y encuentra la respuesta en el hecho de que 'quizás en el deporte el talento encuentra menos obstáculos hasta alcanzar el éxito'. Y hace esta comparación: 'En cambio, España es el país número 133 de 183 en ofrecer facilidades para establecer un negocio, y es el número 31 en la lista del índice de corrupción Transparency International, tan sólo un lugar por encima de Botswana. '
Corrupción y economía sumergida
Las críticas al monstruo burocrático español no acaban aquí. 'Hacen falta 140 días para poner un negocio aquí, dando así tiempo suficiente a los funcionarios españoles, algunos de los cuales parece que lleven un cromosoma' no 'especial, tiempo suficiente para liquidar el espíritu más emprendedor.' Como consecuencia de ello, indica el elevado índice de la economía sumergida, 'que, como es sabido, sólo emplea a una pequeña parte de toda esta juventud desocupada'.
Y remacha: 'Con sólo una reducida y incompetitiva base industrial y un trabajo en la agricultura muy mal pagado, ¿qué podría hacer la gente joven, aparte del deporte? Dedicarse al arte, quizás?
Autor / es: Josep Casulleras Nualart





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