En la Puerta del Sol de Madrid... hace cinco minutos...
Esto es lo que queda de la protesta que murió aplastada por el gran árbol de la navidad... un cartel en la verja, unos pocos cartones en el suelo, y basura... basura por todas partes. Tanta basura ha quedado, que apenas se ve... pero se huele.
Esto es lo que queda de la protesta que murió aplastada por el gran árbol de la navidad... un cartel en la verja, unos pocos cartones en el suelo, y basura... basura por todas partes. Tanta basura ha quedado, que apenas se ve... pero se huele.
Pese a lo mucho que la protesta ha interesado a los medios de comunicación de varios países, la prensa española ha preferido callar. De Jorge Arzuaga, el ingeniero de 25 años que durante un mes ha protestado con su huelga de hambre contra la injusticia y el absurdo que nos desgobierna, saben mucho más en el extranjero que aquí en España.
Esos que contra toda lógica, insisten en seguir llamándose periodistas, se han encargado de que el sacrificio de Jorge apenas haya tenido repercusión en los medios. Esos, los que por propia voluntad, o convencidos de que prostituyendo su profesión conservarán estatus y medio sueldo... esos digo, han resultado fundamentales para que el ejército de los psicópatas se haya salido con la suya... otra vez.
Por eso, y aprovechando que se acerca el tiempo de los deseos y los nuevos propósitos, pido a quien corresponda, a Dios o al Diablo, que descargue sobre los que venden su dignidad profesional por un triste plato de lentejas todo el dolor, toda la desesperación, toda la enfermedad, y toda el hambre que sus miserables cuerpos resistan... que no mueran, eso no... pero que padezcan lo que procuran, porque sin su inestimable colaboración, este infierno en la tierra no sería posible.
Para Jorge, y para esas cinco personas que le acompañaron en su huelga de hambre poniendo en peligro su salud, para ellos mi más sincero reconocimiento, porque no solo han soportado hambre, lluvia y frío, sino que han tenido la valentía que a los demás nos falta... porque muy valiente y muy de bronce hay que ser para soportar las penalidades que han pasado mientras escuchaban ladrar a los perros... esos perros bien domados que han tachado su decisión de inútil, de absurda, de ridícula, o simplemente de romántica.
“Nos están recortando derechos todos los días y no parece importarnos… Nos mueve siempre el miedo, nos aferramos al trabajo y casi tenemos que dar gracias por tener un trabajo... ¿Dónde están los seis millones de parados?... Nada ni nadie podría con ellos...“
Ha repetido Jorge una y otra vez a quien le quisiera escuchar... pero hay un detalle muy importante que tal vez por su juventud y su buena voluntad olvida.
Verás Jorge, en términos generales, este no es el país que nos contaron, esta no es la cuna de los valientes y honestos hijos de Don Pelayo y Viriato... esto es un experimento genético dirigido por una inteligencia desconocida y algo sádica. Los españoles, en contra de lo que dice la propaganda patriotera, somos una raza de cobardes... pero no de unos cobardes de medio pelo, sino más bien la concienzuda y milenaria selección que la historia ha realizado entre nuestros ya miserables antepasados.
Somos el país que más veces ha separado el grano de la paja, somos los españoles los que más guerras civiles hemos sufrido, somos expertos en expulsar y exterminar al valiente y honesto... y hacer prevalecer al apocado, al ruin, al embustero, al servil, y al despreciable.
Expulsamos al judío y al árabe que no renegó de su naturaleza... y nos quedamos con los sumisos.
Partieron a las Américas los más valientes, los intrépidos, los osados, los criollos que no volvieron, los que hicieron revoluciones y soñaron con ser libres... y quedaron aquí los pesebreros, los apocados, los cortesanos, los reyes y las deformaciones que llamaban hijos.
En nuestras innumerables guerras murieron los comprometidos (confundidos o no), los honestos, los que entregaron la vida por sus principios (legítimos o no), los que antepusieron su mundo soñado a sus intereses y los de sus familias... y sobrevivieron los traidores, los canallas, los especuladores, los sin entrañas, y los parásitos...
Y gracias a esa constante selección natural (salvo raras excepciones) nacemos como somos... y de entre nosotros triunfan los peores... y de entre los peores de entre nosotros... nacen los que nos gobiernan.
Una de las personas que se han unido a la huelga de hambre de Jorge se llama Gisela... una madre de dos hijos que lleva un año y medio en el paro. Dice que su situación todavía no es desesperada, que sabe de otros que están aún peor y quiere ayudarles... que prefiere estar en la Puerta del Sol a quedarse en casa sin poder hacer nada.
La naturaleza también falla.



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