2 de mayo
Eran los primeros años del siglo XIX cuando se produjeron en
España una serie de acontecimientos trascendentales: la invasión francesa y la
guerra de la Independencia.
Constitucionalismo, absolutismo e inquisición. Dos reyes
fueron los responsables de que el ejército aliado de Napoleón ocupara Madrid.
Dos reyes por la gracia de dios, Borbones y traidores para más señas.
Apoyado en una farola a la entrada de la calle Bailén, vi
llegar a la Guardia Imperial con los mamelucos y la artillería disparando
contra la multitud. La lucha se extiende por Madrid y al resto de España.
El pueblo contra los franceses, los liberales contra los
absolutistas reales, Fernando VII contra el pueblo, la razón contra el despotismo
y el oscurantismo contra la ilustración. Con el “¡vivan las caenas!” y
derogando la Constitución de Cádiz, se entronizó al Rey Felón y a su
descendencia.
Víctor Arrogante
Corrupción sumergida
Ya nadie
cuestiona que la corrupción, en sus múltiples facetas, está contaminando
la sociedad española e invitando al frade, pero existe un error
considerable al adjudicar exclusivamente esta lacra a los políticos de
cierto nivel cuando afecta igualmente a otras capas sociales y
profesionales como por ejemplo el funcionariado. Una parte de los
ubicados en dicho sector aspiran a instalarse en un escalón superior
para mejorar su status, pero a través de cauces equivocados acudiendo a
las distintas formulas de corrupción. Su ambición consiste en llegar a
formar parte de la denominada "clase privilegiada" que les permita
disfrutar de sus sofisticados divertimentos, y no solo por placer
personal sino para poder contarlo y provocar la envidia de terceros. Se
trata de personajes que presumen de las playas de Cancun pero no les
motiva lo más mínimo, por ejemplo, conocer la Plaza del Obradoiro en
Santiago de Compostela.
Pues bien, gran parte de los despilfarros cometidos por estos zafios
inadaptados, no provienen de sus magros ingresos, sino de derivadas
prácticas fraudulentas que van desde el cohecho y la prevaricación,
hasta la descarada malversación o apropiación indebida, aplicando todo
lo que han aprendido con extraordinario celo y el consentimiento de sus
superiores. Por desgracia, el número de aficionados y especialistas en
pequeñas “gurteladas”, que el Gobierno afirma investigar y preocuparse
para que esto no ocurra es totalmente falso tal como demuestran los
resultados. Actualmente, son varios los funcionarios de rango medio que
se montan su particular estrategia para poder arañar una comisión, lo
que no significa ni debe interpretarse como que todos los funcionarios
son unos inmorales.
Solo se comentan los escándalos más llamativos, entre otras razones
porque aparecen en la prensa y restantes medios de comunicación (ERE,
Gurtel, Cursos de Formación, etc.), cuando en realidad, el ámbito de la
corrupción y su montante económico es muy superior y ejercido, a
distintos niveles, por infinidad de personas que gracias a sus pequeñas
mordidas logran procurarse un nivel de vida que jamás alcanzarían con
los sueldos percibidos.
Erradicar el terrible problema de esta perversión o deshonestidad no se
soluciona con la creación de nuevas leyes de transparencia y el
endurecimiento de códigos. La solución en parte pasa por un férreo
seguimiento, control y vigilancia en el cumplimiento de la actual
legislación, aplicando duras sanciones a los culpables y publicando la
identidad de los infractores. Tamposo sería tan dificil realizar
auditorias, casando la información de los Registros de la Propiedad de
los funcionarios con sus emolumentos y declaraciones de Hacienda. La
sociedad debe tener plena conciencia de que la Ley se cumple
rigurosamente. Lo triste radica en que los fallos sistémicos son
asumidos con la mayor naturalidad e igualmente su proliferación.
Años a tras, cuando se crearon los conocidos “sobres” para gratificar
esfuerzos especiales, realizar ocultas gestiones, tapar bocas, etc, el
método funcionaba perfectamente porque la asignación y reparto estaba
perfectamente controlada en base a que solo percibían mordidas un escaso
número elegidos, cuya cuantía se revisaba al alza anualmente y todos
felices y contentos. El drama apareció cuando el número de preceptores
alcanzó tal cifra que el procedimiento se volvió incontrolable y obligó a
tomar medidas, si bien partidos y estamentos han creado nuevas técnicas
mucho más complejas para que la “compra de voluntades” siga
funcionando, por estimarse totalmente necesaria dentro de la cultura
política por la que nos regimos a golpe de financiaciones ilegales,
subvenciones a partidos políticos y sindicatos, fundaciones, empresas
públicas, laboratorios y un montón de prácticas irregulares, gracias a
las cuales han sido muchos los que se han permitido disfrutar de unas
vacaciones de Semana Santa con el esfuerzo de sus ahorros como les
cuentan a su vecinos y amigos.
Mientras al Gobierno, léase Mariano Rajoy, no se proponga perseguir los
inauditos e injustificados enriquecimientos de funcionarios y cargos
públicos que se están produciendo en España, todo seguirá igual y con
tendencia a empeorar como se está demostrando. Déjense ya de poner con
tanta facilidad la mano en el fuego por mengano y zutano y dedíquense a
limpiar primero toda la porquería existente en sus respectivas
formaciones hasta que en todas las encuestas y sondeos de opinión
desaparezca como tercer problema del país la corrupción de la clase
política.
José-Tomás Cruz Varela



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