¿Qué son los vampiros? En la definición en el diccionario encontramos que son “espectros o cadáveres que van por las noches a chupar poco a poco la sangre de los vivos hasta matarlos”
Son seres encantadores, oscuros y fascinantes. No es gratuita la palabra vampiro” cuando hablamos de gente tóxica que se alimenta de la energía vital de los demás.
Estos seres de los que vamos a hablar, no chupan sangre literalmente, sin embargo, absorben energía hasta convertir a la persona, digámosle “vampirizada”, en su marioneta.
Los vampiros emocionales o energéticos son seres vacíos por dentro, con falta de integridad, personas tóxicas, muestran frialdad y desapego. Son personas que por algún motivo (probablemente, traumas profundos inconscientes) no crean su propia energía para vivir. Son personas tan y tan necesitadas que dependen de la energía de los demás para sobrevivir. Por eso, vampirizan y manipulan a sus víctimas sin ser conscientes de ello.
DOS TIPOS DE VAMPIROS :
1º Perfiles narcicistas: Son personas amables, encantadoras, camaleónicas y aduladoras. Son muy dependientes, aunque no lo parezcan, por eso buscan a sus víctimas para vampirizarlas, es la única manera que tienen de vivir por eso hacen lo que haga falta para absorber y robar energía. Están instaladas en lo oscuro, maquiavélicas y perversas, con falta de escrúpulos. Son narcicistas, manipuladoras y muchas veces ambicionan poder. Pueden querer conseguir posición, estatus, dinero, poder o según lo que les convenga e interese.
2º Perfil quejumbroso: Son personas con problemas, negativas y a pesar de ello, tienen algo que atraen, pueden también ser muy amables y atrapan por ese “algo” que tienen. Están enganchadas en la queja, se hacen las víctimas de todos sus males. Aunque el “vampirizado” intente ayudarlo, el vampiro no quiere que se le ayude, no quiere realmente salir de esa situación, el “vampirizar” es su modo de existir y no quiere ni puede salir de ahí. A pesar que se les faciliten recursos y ayuda, no saldrán de su malestar vital.
En ambos casos aprovechan la buena voluntad del “vampirizado” para acercarse a él. Son muy camaleónicos y seductores. Suelen tener objetivos en la vida inmaduros e inalcanzables. Tienen una visión del mundo totalmente distorsionada, si de verdad vieran la realidad tal como es, se “romperían”. Tienen este mecanismo de defensa de distorsionar la realidad.
Cuando el "vampirizado" deja de ayudarles, los vampiros juegan con la culpa y el miedo. La víctima, en un estado más avanzado, suele justificar las “malas jugadas” que le hace el vampiro. Son figuras perversas, amorales, sin conciencia ética. Justamente esta sociedad de hoy en día, fomenta valores como la ambición, tener poder, estatus y dinero a cualquier precio y es visto desde fuera, que tener estos valores como normales.
Actualmente, y desde hace unos años, se han puesto de moda películas y series televisivas como True Blood, la saga Crepúsculo, Diario de un Vampiro, Split, Being Human, Moonlight, y un largo etcétera. En estas series, nos muestran que absorber y robar sangre, que es nuestro sustento, como algo normal. A su vez, se nos está queriendo normalizar unos valores dañinos y un modus vivendi que tampoco lo es.
PERFIL DE LOS VAMPIRIZADOS
Son personas sensibles y afectuosas, suelen ayudar de buena fe, suelen tener mucha consciencia del bien y del mal, idealistas y ayudadores. Suelen hacerse suyos los problemas de los demás y por eso, son fácilmente víctimas de los vampiros energéticos.
A parte de ayudar a los vampiros porqué estos son encantadores, encuentran en los vampiros algo que necesitan ellos. Como hay una necesidad no cubierta en sí mismos el vampiro se las ofrece a un alto precio. Por ejemplo, si el “vampirizado” le falta autoestima el vampiro “lo valora” y le ofrece “cariño” de forma manipuladora y con engaños.
Las personas que caen en la red de los vampiros, suelen justificar mucho las faltas de dejadez y malas jugadas que les hacen, a pesar que su entorno les avise y advierta. Son los mejores defensores de los vampiros, cuando éstos ya empiezan a justificar malos actos por parte de los vampiros, ya están en una fase avanzada de estar “encantados” y toda justificación de las malas pasadas son posibles (es muy duro aceptar que alguien que dice decir que nos quiere, no lo hace).
¿QUÉ SE DEBE HACER ANTE UN VAMPIRO?
Protegerse y si se puede, cortar la relación.
Lo difícil es detectarlos, son manipuladores y camaleónicos.
Las víctimas de los vampiros emocionales sufren traiciones, engaños, baja autoestima o bien han sido arruinadas.
Para personas con tendencia a ayudar a los demás. Éstas tienen que aprender:
- A decir que no, poner límites.
- Escuchar a amigos y familia.
- A diferenciar de lo que son mis problemas, de los problemas de los demás.
- A ayudar sin involucrarse en asuntos ajenos.
- Diferenciar lo que es mío y del otro, no podemos vivir por el otro y a través de los demás..
- Distinguir el que yo soy, de la imagen que damos a los demás (para que no nos manipulen).
- Estar en alerta con los aduladores y los “seductores”.
- Está bien ayudar a los demás pero con un límite.
Una buena estrategia para “desengarcharse” de los vampiros es decir que no y poner límites como lo haríamos con los niños, con un lenguaje sencillo y suave, lo haríamos de este modo, debido a que estos pueden volverse más en contra nuestro. Es necesario estar alerta ya que utilizan la culpa y el miedo cuando sienten el rechazo y el desapego.
Fases en la "vampirización" en una relación de pareja:
Su forma de proceder casi siempre es la misma:
Primero seducen y enamoran, son personas encantadoras, aportan cariño y son muy complacientes, parecen la pareja ideal, el vampirizado se siente en deuda y empieza a hacer regalos y ayudar en los problemas o en lo que quiera conseguir el otro.
A partir de aquí, el vampiro empieza a anular a la persona, mediante rechazo, cualquier estrategia para hacer sentir menor al otro. La víctima empieza a justificar las malas pasadas y la disculpa. Ya está bajos los efectos del “encanterio” del vampiro y no ve la realidad ya que es dolorosa. De ahí la importancia de escuchar a nuestros seres queridos que nos pueden advertir de malas compañías. Se confunde el enganche emocional con amor.
La víctima se cree culpable de lo sucedido (el vampiro también ayuda a inculparle de la situación. En una etapa o fase más avanzada, la víctima malgasta su energía en autojustificarse o autoculparse de lo que ocurre. El vampiro ya no extrae tanta energía o recursos de esta persona que es cuando empieza buscarse a otras posibles víctimas.
En este punto, empieza la fase de ruptura (lo más probable que el vampirizado ya esté roto, arruinado, etc.). Como los vampiros emocionales son personas frías y dependen de otros para subsistir, suelen buscarse a un nuevo o nueva sustituto, antes de dejar al anterior.
Como el enganche es tan fuerte, y aunque sean exparejas, suelen jugar con los sentimientos de éstas. Poco poco, al separase, las exvíctimas pueden recuperar algo de su nivel de energía y aún así los vampiros acuden a ellas para absorberla. Podemos ver que a pesar que la relación esté rota, dependiendo de la víctima, puede aún haber vínculo.
Por ese motivo, es de suma importancia poder detectar cuanto antes la presencia de estos vampiros para cortar cuanto antes la relación.Si detectáis que tenéis alguno cerca, contad con el apoyo de amistades, familia, y si no os veis capaces de cortar la relación, acudid a un profesional de la psicología.
Haber tenido o tener un vampiro emocional cerca, nos puede hacer crecer como personas si se detecta y si se supera, se aprende para no volver a caer en las manos de otro y repetir patrón. Vivir estas situaciones y superarlas fomentan el autocrecimiento y la confianza con nosotros mismos.
Un fuerte abrazo,
Anna Ribas
Psicóloga y orientadora laboral





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