Las flores están muy bien pero el Día de la Mujer va de otra cosa. El 8
de marzo conmemora la lucha de las mujeres a lo largo de la historia
por participar en la sociedad en condiciones de igualdad. Si quieres,
lucha conmigo, censura los machismos diarios pero no, no me felicites.
Felicítame y felicítate cuando cobremos lo mismo por el mismo trabajo o
el número de mujeres asesinadas por violencia machista sea 0.
El Día de la Mujer va de otra cosa y es bueno quitarse el sombrero ante
la historia. El 8 de marzo de 1857, cientos de mujeres de una fábrica
textil de Nueva York organizaron una marcha en protesta por sus bajos
salarios y sus condiciones inhumanas de trabajo. La policía las dispersó
pero aquel fue el germen de su primer sindicato. Medio siglo después,
en la misma fecha, Nueva York fue testigo de las protestas de 15.000
mujeres que caminaron bajo el lema "Pan y Rosas".
El pan simbolizaba la
seguridad económica y las rosas, la calidad de vida. Se ve que en muchos
ámbitos solo han tomado nota de la mitad del lema y llevamos años
hartas del "toma unas rosas y cállate, pesada".
En 1911, también en marzo, 123 mujeres, la mayoría
inmigrantes, murieron en el incendio de la fábrica de camisas Triangle
Shirtwaist. Parece ser que los dueños de la fábrica cerraron las puertas
para evitar robos aunque otras fuentes señalan que fueron encerradas
para que no se unieran a la huelga del sector. Al no encontrar otra vía
de escape, muchas de las trabajadoras saltaron por las ventanas y 53
mujeres murieron al precipitarse huyendo de las llamas.
Su sacrificio no fue en vano y el incendio sirvió de palanca para la causa de las mujeres y de todo el movimiento obrero.
En aquella primera década del siglo XX, la Conferencia Internacional de
las Mujeres Socialistas, reunida en la capital danesa, aprobaba por
unanimidad una propuesta de Clara Zetkin; que el 8 de marzo fuera
proclamado el Día Internacional de la Mujer. El objetivo era promover
la igualdad de derechos, incluyendo el derecho al voto y un salario
igual por igual trabajo.
La Organización de
Naciones Unidas convirtió esta jornada en el Día Internacional por los
Derechos de la Mujer y la Paz Internacional en 1977.
El 8 de marzo, dice ONU Mujeres, "las mujeres de todos los continentes,
con sus diferencias étnicas, lingüísticas, culturales, económicas y
políticas, se unen para celebrar y reivindicar su día, para mirar con
perspectiva una larga historia de luchas en pro de la igualdad, la
justicia, la paz y el desarrollo", y, añado yo, poner sobre la mesa los
derechos pendientes.
Después de todo lo dicho, espero
que nadie haga la pregunta que tantas veces me ha hecho poner los ojos
en blanco: “¿Por qué no hay un Día del Hombre?"
Y es
que no os empeñéis; no hay igualdad real entre hombres y mujeres. Y no
se trata de una opinión sino de cifras y datos contrastables. Casi el
50% de las mujeres españolas no tienen empleo. He dicho empleo, porque
trabajo tienen y mucho pero sin remunerar, sin ver un duro, sin cotizar y
sin futurible pensión por ello, aunque sostengan la vida en este país y
sean las que soportan el peso de prácticamente toda la economía de los
cuidados.
España es, según un estudio del sindicato
UGT, el segundo país de la Unión Europea con mayor índice de paro
femenino, un 25,4%, duplicando dos veces y media la tasa europea, 10,3%,
y quintuplicando la de Alemania, Austria y Reino Unido. La tasa de
empleo de mujeres en España es 22 puntos inferior a la de Suecia.
Además, el bajón en políticas de igualdad ha hecho más profunda la
brecha salarial que en España supera en tres puntos a la media europea,
"con un 19,3% frente a un 16,3% comunitario, lo que se traduce en una
diferencia de más de 6.000 euros en favor de los españoles".
Según las cifras oficiales y las recogidas por El País, desde 2001
hasta hoy, 911 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o ex
parejas. En 2014 en España fue violada una mujer cada siete horas.
Hace
unos días, la asociación Clara Campoamor denunciaba el caso de una juez
de Violencia contra la Mujer que preguntó a una mujer víctima de
violación si había cerrado bien las piernas. Fue en Vitoria, no en
Kabul.
Pero hablemos también del mundo, que no
estamos solas. Aún hoy hay países en los que a las mujeres se les niega
ese derecho político fundamental que es el derecho al voto. No gozamos
de igualdad en participación política, ni en el ámbito laboral, social,
económico, cultural, sanitario, educativo,... Ni siquiera en espacios de
ocio; la calle sigue sin ser nuestra. Nos enseñan a crecer con medio, a
evitar sitios oscuros, a "cerrar bien las piernas".
Por eso el 8 de marzo no es un día para que ellos se queden “de forma extraordinaria” al cuidado de hijos e hijas y las mujeres vayan de cena. Ni para que nos regalen rosas, o se organicen carreras de tacones o cursos gratuitos de belleza por parte de instituciones, perpetuando estereotipos y roles que solo aprietan más las cadenas. Es un día para que marchen con nosotras y clamen por nuestros derechos, para que los hombres revisen y renuncien a privilegios en favor de la igualdad.
No queremos camisetas rosas en los clubes de fútbol, los mismos que permiten el apoyo de las gradas a imputados por maltrato. No queremos escaparates con productos "femeninos" para “celebrarlo”; queremos vuestro respeto, queremos nuestros derechos, exigimos la implicación de toda la sociedad y del Estado.
No es un día para
regalar flores a las mujeres "asalariadas". Se trata del Día
Internacional de la Mujer, no de la "mujer trabajadora" porque
trabajamos desde siempre, desde el principio de los tiempos aunque no se
haya reconocido como un trabajo. ¿Alguien conoce a alguna mujer que no
trabaje dentro, fuera de casa o en ambos lugares o más a la vez?
Por esta y otras muchas razones, no me felicites por ser mujer, que de
eso ya me encargo yo cada día. Apóyame, apóyanos en este camino de lucha
para conseguir los mismos derechos que los hombres disfrutan. Somos la
mitad, o más de la mitad de la humanidad y sufrimos una clara situación
de desventaja porque se nos niega, porque no se hace lo suficiente, no
por el orden natural de las cosas.
Debemos reconocer avances, que los
hay, fruto del esfuerzo y la lucha, no de regalos ni prebendas.
Pero
también tenemos que denunciar los retrocesos, que los hay y tienen
rostro y no tenían vigilancia pese a haber denunciado y no pueden hacer
malabares para conciliar, y no pueden acceder a los espacios de
decisión...
Revisa tus privilegios si eres hombre y
no lo has hecho, te lo pido. Trata de verte en nuestro espejo y amplia
el campo de visión.
Este año se cumplen 85 años desde
que Clara Campoamor consiguió que las mujeres españolas fueran
consideradas ciudadanas a través del reconocimiento del derecho al voto.
Sí, si eres mujer y no lo has hecho, abre los ojos. Hace 85 años en
este país tú no eras una ciudadana y lo eres ahora porque mujeres como
ella y otras muchas, de forma anónima, salieron a la calle y alzaron la
voz como otras lo hacen hoy, el 8 de marzo.
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