Pretenden
inducirnos a comprar alimentos sujetos a estar en mal estado. En fin. La
salud en segundo término, el negocio podrido en el primero o "si los
pobres se mueren, que lo hagan pagando un peaje por ello". La imagen es
de Escolcomo, Suecia. Cola de pobres ante un comedor "social".
Se llama
Wefood, está en Copenhague, y desde que abrió hace sólo unos días, las
colas en sus puertas son una constante. ¿El truco? Vender productos que
han sobrepasado su fecha de caducidad a unos precios entre un 30 y un
50% más baratos de lo habitual.
Aunque
dicho podría asustar o parecer otro de esos escándalos alimentarios que
de vez en cuando sacuden Europa, se trata de una genial iniciativa
llevada a cabo por la organización DanChurchAid para evitar el
desperdicio de alimentos y, a su vez, conseguir fondos para sus campañas
contra la pobreza.
Inaugurado a
finales de febrero, según explican sus responsables, parte del éxito se
debe a que no se ha planteado como un supermercado para personas
necesitadas como en otros países, sino como una tienda a la que
cualquier persona puede acercarse a hacer la compra. “Si lo llamas
supermercado social es difícil conseguir clientes, porque ¿quién quiere
ser pobre?”, explican los portavoces de la organización.
(La justificación de semejante barbaridad)
Por
supuesto -aseguran- todos los alimentos que se venden son totalmente
seguros. Y es que, como ya es de sobra sabido, una cosa es la fecha de
consumo preferente que recomiendan los fabricantes, otra la caducidad y,
en ocasiones, otra muy distinta el momento en el que realmente ese
producto deja de ser apto para el consumo. Además, Wefood también vende
productos que por cuestiones estéticas o por tener en su envase algún
daño no tienen cabida en las estanterías de los supermercados
tradicionales.


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