La misión de los frugales es asfixiar al sur de la
UE para no perder ni un privilegio.
Son tiempos de una crisis económica superior a las conocidas por la primera gran parada de la actividad mundial a consecuencia de un virus.
Y coincide con una extrema frugalidad del pensamiento y de la decencia
Son tiempos de una crisis económica superior a las conocidas por la primera gran parada de la actividad mundial a consecuencia de un virus.
Y coincide con una extrema frugalidad del pensamiento y de la decencia
Están de moda. Son los frugales. Precisados de etiquetas simplificadoras para vender su producto, han bautizado así a los países europeos reacios a que el dinero de la UE ayude a la reconstrucción del desastre ocasionado por la pandemia de coronavirus, sin duras contrapartidas en recortes.
Los lidera el paraíso fiscal holandés y consiguieron colocar a su candidato de Irlanda al frente del Eurogrupo.
Ese codiciado puesto, que no lograron ni Nadia Calviño ni Luis de Guindos, y que atesoró con especial relevancia otro destacado hijo de los Países Bajos, Jeroen Dijsselbloem.
Famoso por asegurar que los del sur gastan el dinero "en alcohol y mujeres" y por haberse fotografiado retorciéndose de risa cuando castigaron a Grecia con una brutal austeridad.
Luego la UE pidió perdón (aviso a olvidadizos intencionados). Momento que probablemente la historia de las terminologías de diseño vinculará al nacimiento de los frugales.
Como dice un amigo, los frugales son los "virtuosos que nos dicen a los del sur que nos gastamos 'su' dinero en vino y putas.
Esas putas que ellos exhiben en escaparates". Porque eso de gastarse
el dinero "en mujeres" tiene esa traducción en las cabezas frugales.
Lo
de "su" dinero viene a ser el que ganan de más dando tramposas
exenciones fiscales. Dentro de un club (la UE) implica indebidos
privilegios.
Tanto es así, que la Comisión Europea dice que quiere poner coto al 'dumping' fiscal de países como Holanda e Irlanda.
Ése es el gran debate: entre la Europa de los mercaderes y la Europa
social (un poco social, tampoco exageremos).
Y eso que, precisamente
Holanda, tiene mucho qué callar. La economía holandesa es una bomba de relojería.
La deuda de sus familias y empresas es de las mayores de la UE. Y un
estudio cifra en más de 9.000 millones de euros el agujero que nos hace a
sus socios de la UE en impuestos.
La derecha española apoya con
fruición a "los frugales" en la tarea constante de entorpecer al
gobierno y el bienestar de los españoles.
Pablo Casado en concreto se
apunta el primero a que haya "reformas" en España.
Las clásicas:
sueldos, pensiones, Estado del Bienestar.
Ya lo ha exigido Holanda en el Consejo Europeo que se esta celebrando reforma laboral y pensiones.
Austria también pide tijera


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