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domingo, 10 de noviembre de 2013

«Si cierra Edesa, Basauri será una ciudad desierta» Hosteleros y comerciantes temen por el futuro de la planta de Fagor


Principios del siglo XX


Hosteleros y comerciantes temen por el futuro de la planta de Fagor, a la vez que muestran su apoyo a los trabajadores


El futuro de los trabajadores de Edesa está en boca de los vecinos de Basauri. La localidad no ha llegado a alcanzar el alto poder adquisitivo del que gozaban los habitantes de Aramaio, la 'pequeña Suiza', ni tampoco del Valle de Deba, pero sí fue un «referente» de la industrialización vizcaína. La mayoría han sido factorías que han estado blindadas a extraños. Era cuestión indispensable para poder convertirse en empleado ser descendiente de los trabajadores, que hace medio siglo levantaron las fábricas con su esfuerzo. Una recompensa que ahora muestra su peor cara.


Es por ello que, el cierre de Edesa -si finalmente entra en concurso de acreedores- supone un «mazazo» para toda la localidad. Los socios-cooperativistas, que ahora dan el callo son «hijos y hermanos» de antiguos trabajadores. Y en un porcentaje elevadísimo, vecinos de Basauri.


Una realidad que no se le escapa a los residentes en la localidad. No hay conversación en tiendas y bares en la que no se hable de la delicada situación que acarrearía una futura liquidación.


«Esta calle -por la Avenida Cervantes- la llamamos la carretera de la muerte. En los últimos años han cerrado decenas de empresas», explica Pedro, de la cafetería Davaro. Se trata de uno de los pocos establecimientos hosteleros que sobrevive en una zona en la que a golpe de vista se pueden advertir decenas de locales cerrados a cal y canto, entre ellos el edificio de la antigua Thais, una de las primeras empresas que cayó. De sus ventanas cuelgan carteles de todos los colores en los que se puede leer 'se vende' o 'se alquila'.


Los comercios hosteleros son conscientes de que la fuerte crisis que soporta la localidad -con porcentajes de paro superiores al 20%- está haciendo «estragos». Pero, también en el resto de establecimientos.


 Los propietarios de la carnicería La Ría aseguran que «no es como antes». 

«Que una empresa cierre repercute en todos, la gente cada vez compra menos».


De la misma opinión son en Cocinas Basauri, en el barrio de Urbi.


 «Si cierra Edesa tendremos que echar la persiana.

 Basauri se convertirá en una ciudad desierta», comentó su propietario.







Apoyo
A pesar de la difícil situación que soporta desde hace un par de temporadas el comercio local, las empresas de la localidad se han volcado con los trabajadores de Edesa. Les llevan comida y bebida como muestra de apoyo.


 «Nos trae pasteles Urrestarazu; el otro día un proveedor nos trajo comida, y hoy nos ha dado refrescos la asociación que organiza las fiestas en la localidad, Herriko Taldeak», comentan los trabajadores encerrados.


Los trabajadores no pierden la esperanza y en medio de la incertidumbre que viven, y para demostrar que están unidos, este mediodía celebrarán en el muelle de carga de la fábrica -lugar donde se desarrolla el encierro- una paella para socios, jubilados y familiares. 


 También se unirán a la cadena humana que llevarán a cabo sus compañeros de Mondragón.







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