Hacer una paella marinera auténtica no es fácil ni siquiera para muchos cocineros y cocinillas, pero aquí te enseñamos a darle el máximo sabor y ese socarrado esencial
Si hay un clásico de la gastronomía española conocido en todo el mundo, ese es la paella de marisco,
también conocida en otros países como paella marinera. Su origen es
valenciano, aunque también se elaboran exquisitas paellas en todo el
Levante peninsular y en las islas Baleares.
Son
muchos los cocineros de toda España que intentan bordar esas paellas con
su imprescindible “socarrat”, el arroz crujiente y pegadito a la
paellera que, mezclado con el resto de los granos bien sueltos, la hacen
mucha más deliciosa.
La base de una dieta equilibrada
El arroz está en
la base la pirámide alimentaria, y junto con las verduras y el marisco
hacen de esta receta un equilibrio perfecto. Además, el arroz Brillante Sabroz
absorbe todo el sabor como el arroz bomba y siempre queda en su punto.
Esto hace que toda la fibra, vitaminas y minerales de los ingredientes
sean absorbidas por el grano y consiga un extra de sabor.Por todo ello,
la paella de mariscos es una estupenda receta de la dieta mediterránea,
porque se basa en ingredientes naturales y saludables, fundamentales
para una dieta equilibrada.
Pero es que, además,
resulta ideal para estos tiempos en los que ya empieza a apretar el
calorcillo. Como de momento no podemos salir a sentarnos en un
chiringuito chiringuito y pedir que nos traigan la paella hecha, vamos a
aprovechar para aprender a cocinarla en casa.
Con el apoyo de Sabroz
conseguiremos que el grano siempre quede en su punto, ya que nos aporta
un extra de margen para que el arroz nunca se nos pase. Y lo mejor es
que puedes preparar tu paella con antelación y tras unas horas estará
tan rica como recién hecha.
Ingredientes
- Arroz Sabroz 400 gr
- 2 cebollas
- 2 tomates grandes
- 1 pimiento rojo grande
- 100 gr de pimiento rojo asado
- 200 gr de mejillones
- 200 gr almejas
- 200 gr sepia
- 200 gr de langostinos
- Ajo
- Azafrán
- Aceite de oliva
- Sal
El caldo y el sofrito, lo más importante de la paella
Vamos
primero a elaborar el caldo, echando en una olla con aceite caliente un
diente de ajo, cebolla picada en juliana o en tacos, una zanahoria y
dos ramitas de apio. Mientras sofríe todo eso, pelas unos cuantos
langostinos y echas las cáscaras y las cabezas hasta que estén dorados.
Los demás los dejas para decorar la paella al final.
El
segundo paso es mezclar todo bien con dos cucharadas de carne de
pimiento choricero, una cucharada de sal y 8-10 granitos de pimienta
negra, junto con 800 mililitros de agua. A eso le agregas la cabeza de
la sepia, así como el líquido de cocer las almejas y los mejillones bien
colados, para que no caiga arena al caldo.
Cuando
rompe el hervor, se tapa la cacerola y se cocina todo a fuego medio por
45 minutos para obtener el máximo sabor bien concentrado, pues será lo
que le dé la potencia a la paella. Luego se cuela todo el contenido en
otro cazo limpio para mantenerlo caliente y poder echarlo en la paellera
cuando proceda.
Ahora vamos con el sofrito: en la
paellera, con un poco de aceite, echas un diente de ajo y agregas todos
los frutos del mar para sofreírlos durante no más de 2 minutos. Los
sacas, reservas y echas cebolla, pimiento y tomate, todo a taquitos; se
sofríe bien y, cuando la cebolla esté blanca y el tomate esté triturado,
esparces los 400 gramos de arroz brillante por toda la superficie,
removiendo hasta que todos los granos absorban el sofrito.
En
ese punto, lo riegas con el caldo, prácticamente todo, aunque puedes
reservar una parte en caliente por si observas que el arroz no se
termina de cocinar y necesitas añadir un poco. Espolvorea el azafrán por
todo el contenido.
En cuanto empiece a hervir, se
baja la temperatura a fuego medio durante unos 18 minutos, controlando
que el fuego caliente todas las zonas de la base de la paellera para que
se cocinen todos los granos por igual.
A mitad de la
cocción, es decir, unos 9 minutos antes de que termine de hacerse,
puedes repartir todos los frutos del mar por encima del arroz. Los
langostinos enteros a modo decorativo, junto con las tiras de pimientos
asados, los aros o bastones de sepia y los mejillones y almejas
ecuánimemente distribuidos para todos los comensales.
En
el momento en que comiences a escuchar el crepitar de la paella,
significa que se está creando la costra crujiente y lo puedes dejar unos
cuatro minutos más para que se quede “socarrat”, aprovechando que el
arroz brillante jamás se pasa y siempre se queda al punto.
Dejas reposar cubriendo la paellera con un paño limpio ¡y a disfrutar!
¿Con qué mariscos variamos de paella?
El
marisco es el ingrediente más exquisito para una buena paella y su
calidad es importante, pero los que elijas pueden ser mucho más
versátiles. Por ejemplo, puedes cambiar la sepia por calamar o unos
chocos o incluso por puntillitas o chipirones. También puedes elegir
entre gambas, langostinos o gambones.
Y ojo que
también le dan un sabor a mar muy intenso las cañaillas, unas vez
cocidas y extraídas de su caracola con un palillo de dientes, claro.
Creemos que no deben faltar los mejillones, especialmente si son
gruesos, porque su sabor y su caldo le darán el toque perfecto a la
paella. Y a las almejas les ocurre lo mismo, pero también se pueden
sustituir por berberechos.
Igual de rico de un día para otro
Otro
detalle importante que conocen todos los expertos en paellas es que el
arroz brillante lo puedes preparar con antelación y, al cabo de unas
horas, estará tan bueno como recién hecho, incluso de un día para otro,
conservado en un tupper en la nevera, seguirá delicioso.



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